Remedios naturales para eliminar cicatrices

Por eso hoy les traigo algumos remedios caseros para eliminar cicatrices y recomendaciones para evitar que se formen más.

Todos tenemos cicatrices y a pesar de que la mayoría de ellas son difícilmente detectables, hay algunas más pronunciadas que nos gustaría no tener. Por eso hoy les traigo algumos remedios caseros para eliminar cicatrices y recomendaciones para evitar que se formen más .

Las cicatrices pueden definirse como una alteración permanente de la piel provocada por un daño y la posterior reparación colagenosa de esta. Son provocadas por heridas, enfermedades o condiciones propias de la piel, las cuales al no ser tratadas adecuadamente pueden resultar en marcas que revelan el daño sufrido por esa zona de la piel y que nunca terminan de sanar adecuadamente por sí solas.

Es decisión de cada uno elegir que cicatrices considera como afeantes y lidiar con ellas de acuerdo con sus recursos. Algunas pueden cubrirse con maquillaje mientras que otras requieren cirugía plástica. Sea como sea hay algunos consejos universales para evitar que una herida común tal como un raspón o una cortadura leve deje una cicatriz importante.

Las cicatrices son muy sensibles al sol

La primera de ellas es evitar exponer las cicatrices nuevas al sol ya que puede resultar en que la zona cicatrizada quede más oscura y permanentemente marcada. Durante los primeros tres meses, se recomienda cubrir la zona adecuadamente con tela (el protector solar por sí solo no es suficiente) si se va a exponer el cuerpo al sol.

También deben curar bien las heridas, desinfectándolas con peróxido de hidrógeno y cubriéndolas el tiempo de cicatrización necesario al mismo tiempo que las mantienen húmedas con una pomada antibiótica.

Las costras que se forman sobre las heridas nunca deben ser removidas sino que se debe esperar hata que se caigan para evitar interferir con el proceso de cicatrizado y no se las debe frotar con demasiada fuerza al bañarse para evitar que se caigan.

Remedio 1: Aplicar miel, aciente de ricino, manteca de coco o pulpa de aloe vera en la zona afectada de manera diaria y constante hasta que sane. Esto hará que la zona cicatrizada sea mucho más difícil de distinguir.

Remedio 2:  Requiere de 1 limón, 2 cucharadas de leche y 2 cucharadas de pulpa de aloe vera. Se exprime el limón, se lo mezcla con la leche y se lo aplica sobre la zona cicatrizada. Luego de que se seque se aplica la pulpa de aloe vera y se cubre con gasa para dejarlo actuar toda la noche. A la mañana siguiente se retira la gasa y se hidrata la zona con crema solar.

Remedio 3: Exfolien la zona marcada aplicando azúcar con miel, déjenla secar y luego enjúaguenla.

Remedio 4:  Compren cáspulas de vitamina E en su farmacia y apliquen su contenido sobre la zona afectada al menos una ve al día. La vitamina E tiene muchas propiedades importantes, entre ellas la capacidad de reducir cicatrices recientes e impedir la formación de nuevas.

Remedio 5: Mezclen 1 huevo (incluyendo la cáscara) en aproximadamente media taza de agua oxigenada y apliquen el preparado una vez al día sobre la cicatriz.

Remedio 6: Hiervan dos puñados de flores de manzanilla en medio ligro de agua y luego dejen que se enfríe. Finalmente viertan el té en una compresa y aplíquenla en frío sobre la zona herida. Esto ayudará notablemente a la cicatrización de heridas leves y reducirá las posibles cicatrices.

Primeros auxilios en accidentes dentales

Hoy les traigo algunos consejos de como actúar en una situación así. Les recuerdo que estas recomendaciones son paliativos y que en ningún momento deben dejar de consultar a un dentista.

 

Los accidentes dentales o traumatismos accidentales de las piezas dentales son algo tan desagradable como imprevisible, ya que pueden originarse de situaciones tan inocuas como comer algo inesperadamente duro o un golpe o mala maniobra. Por eso hoy les traigo algunos consejos de como actúar en una situación así. Les recuerdo que estas recomendaciones son paliativos y que en ningún momento deben dejar de consultar a un dentista.

Recuerden que actuar rápidamente es esencial ya que contar con la atención odontológica adecuada podría resultar en la diferencia entre conservar o perder el diente. Los tres tipos de lesiones dentales más frecuente por traumatismos en la boca son sangramiento de encías, rotura de la pieza y avulsión dentaria o arrancamiento del diente.

Este tipo de lesiones son más comúnes en los niños y jóvenes que tienden a realizar más actividades deportivas intensas tales como fútbol y basketball entre otros. Muchas disciplinas deportivas son conocidas por su alto porcentaje de lesiones dentales y requieren el uso protectores dentales para evitarlas.

La velocidad es esencial

En caso de  fractura de un diente permanente: Busquen cuidadosamente el fragmento, colóquelo en un recipiente con agua fresca y concurra al odontólogo lo antes posible. Mientras más pronto sea mejor ya que se incrementan las chances de poder restaurar la pieza.

En caso de caída de un diente permanente luego de un golpe: Tome el diente por la corona (la parte visible) evitando tocar la raíz (la parte que esta oculta dentro de las encías), lávenlo con agua limpia y pónganlo inmediatamente de donde se cayó. Si se trata de un niño, la reimplantación la puede realizar un adulto y si no se sienten capaces de hacerlo ustedes mismos pidan ayuda a alguien más.

Si no creen poder realizar la reimplantación pongan el diente en leche fresca y llévenlo junto al paciente a un dentista lo antes posible. Si lo reimplantaron también deben ir al dentista con celeridad ya que esto aumentará las chances de que puedan conservar el diente.

Ventajas de concurrir al dentista :Se incrementan las posibilidades de conservar el diente o la pieza afectadas por el golpe, se cuenta con una opinión especializada y se evitan complicaciones

Recomendaciones para evitar y tratar lesiones dentales :Usar protector bucal para deportes de contacto que puedan resultar en lesiones en la zona de la boca. Lavarse regularmente para ayudar a la cicatrización de la encía del diente traumatizado. Luego del accidente y su tratamiento es aconsejable realizar un chequeo dental cada 4 meses para prevenir complicaciones y detectarlas a tiempo.

Para los que se pregunten como debe ser un buen protecto bucal, les comento que debe tener la siguientes características:

Cómodo y ajustable a los dientes,

Deben permitir hablar y respirar,

Resistentes y duraderos

Capacidad de Absorción y distribución de impactos

Su principal propósito es proteger los dientes, la articulación Temporo-mandibular.
los tejidos blandos y los maxilares. Les recomiendo consultar a su dentista para que les recomiende uno de buena calidad y aunque este puede resultar costoso, recuerden que una dentadura sana no tiene precio.

Primeros auxilios en caso de quemaduras

Una quemadura es una lesión en la piel ocasionada por diversos agentes: térmicos, químicos y eléctricos. Las quemaduras se clasifican de acuerdo a su gravedad y la capa de piel que afectan.

Una quemadura, es una lesión en la piel, que puede estar originada en distintos agentes: térmicos (llamas, superficies calientes, líquidos calientes, otras fuentes de calor, pero también objetos con temperaturas demasiado bajas), químicos y eléctricos.

Las quemaduras se clasifican de acuerdo a la capa de la piel que se vea afectada por la misma y se dividen en: quemaduras de primer grado (afectan a la capa superficial de la piel, no revisten gravedad), quemaduras de segundo grado (afectan a las capas de la piel que están debajo de la superficie, su gravedad es variable de acuerdo a la profundidad y a la extensión de la misma), quemaduras de tercer grado (afectan a todas las capas de la piel y al tejido subyacente, son de gravedad y suelen dejar cicatrices profundas).

Ante cualquier quemadura que revista cierta importancia, se hace necesario solicitar asistencia médica de inmediato, pero existe una serie de acciones que podemos tomar para minimizar las consecuencias de la quemadura. Siempre es importante seguir las instrucciones que nos brinden desde el servicio de asistencia, en tanto llega la ayuda médica.

Las quemaduras más comunes son las térmicas y suelen ser producto de accidentes diversos.

 

Primeros auxilios que podemos brindar a un quemado:

En general se aconseja colocar la zona afectada bajo el agua corriente fría, cuidando que la presión de la misma no sea excesiva y dañe la piel. Esto permite enfriar los tejidos quemados y evitar que la piel se siga destruyendo.

Al mismo tiempo, debemos procurar la asistencia médica. Mientras llega el médico, solicitaremos instrucciones a la central médica para tratar más efectivamente la quemadura.

Es importante la administración de primeros auxilios a los quemados para disminuir las consecuencias de la quemadura, esto puede contribuir a evitar la formación de cicatrices, deformaciones o discapacidad. Las zonas más peligrosas para recibir quemaduras son: la cara, las manos, los pies y los genitales.

En caso de quemaduras graves, las personas mayores de 60 años y los niños menores de 4 años, son los más expuestos a complicaciones y muerte.

Cuando la quemadura está cubierta por ropa, siempre es conveniente retirar la prenda para que no dañe la piel, salvo en el caso que la tela esté pegada a la piel, en dicho caso, debemos aguardar al médico para que se encargue.

Luego de lavar la quemadura, podemos aplicar una gasa estéril o un vendaje estéril, seco. Debemos colocarlo de forma que no ajuste la zona.

Las quemaduras menores, no suelen requerir de tratamiento adicional para su curación. En todos los demás casos, se debe solicitar asistencia médica.

Si una persona se está prendiendo fuego, debemos intentar que ruede por el piso, al tiempo que la cubrimos con una manta, para apagar las llamas. Es importante no emplear una manta de materiales sintéticos, pues tomaría fuego rápidamente. Luego retiramos las prendas quemadas, salvo que estén pegadas a la piel, en cuyo caso, dejaremos la tarea para los médicos. En caso de ser necesario, procederemos a la reanimación cardiopulmonar. Es importante evitar aplicar ungüentos. Tampoco debemos reventar cualquier ampolla que apareciera. Mantendremos a la persona acostada y con los pies elevados. Controlaremos el pulso y la respiración mientras llega el médico.

La hemiplejia

La hemiplejia es una pérdida del movimiento que afecta a la mitad del cuerpo y se origina en una lesión encefálica. Esta afección puede ocurrir sin distinción de sexo o edades, pero es más frecuente en hombres de edad avanzada o mediana.

La hemiplejia es la pérdida del movimiento que afecta a la mitad del cuerpo. Dicha parálisis está ocasionada en una lesión encefálica o del segmento superior de la médula espinal.

La hemiplejia puede sobrevenir a cualquier edad y sexo, pero suele atacar con mayor frecuencia a los hombres de avanzada y mediana edad.

Entre las causas probables están los accidentes cerebro vasculares como la trombosis y la hemorragia, de los vasos sanguíneos del encéfalo, las que se desencadenan por un aumento en la presión sanguínea o por degeneración del vaso sanguíneo.

Las dificultades en el control del movimiento voluntario serán mayores o menores, según la gravedad y la situación de la lesión. La hemiplejia va desde la hemiparesia que es la pérdida parcial del control del movimiento voluntario, hasta la pérdida total del mismo, la hemiplejia propiamente dicha.

La hemiplejia se asocia con una alteración en el tono postural, debido a un desequilibrio entre el control voluntario del movimiento y el control involuntario.

El paciente hemipléjico experimenta una alteración en las sensaciones provenientes de la parte del cuerpo afectada.

Como las fibras del sistema piramidal se cruzan antes de ingresar a la médula espinal, lo que hace que una mitad del encéfalo, controle la mitad contraria del cuerpo, por esta misma razón, cuando la lesión se localiza en una mitad del encéfalo, paralizará la mitad contraria del cuerpo.

Se pierde entonces la información de retorno que el cuerpo brinda, además del control voluntario, lo cual nos permitiría reconocer nuestra postura en un momento determinado. La información llega al encéfalo, pero la falla se da en el procesamiento.

 

Las distintas fases de la hemiplejia:

La hemiplejia se presenta en diferentes fases, donde se da una alteración del tono postural (hipertonía o hipotonía de la mitad afectada).

De acuerdo a la zona del cerebro que esté afectada, el hemipléjico puede sufrir alteraciones en el lenguaje como afasia, si la alteración es total; disfasia, cuando la alteración es parcial.

Fase de Ictus: en paciente entra en una etapa de estupor debido a la lesión que se está produciendo (embolia, trombosis, hemorragia, etc.), incluso puede ocasionar el coma. Esta fase tiene una duración variable que va entre unos cuantos minutos a varias semanas.

Fase flácida: es la fase siguiente, el paciente se va despertando. Sus músculos pierden la capacidad de contraerse en la mitad afectada. Los músculos no se paralizan por igual, sino que lo hacen en mayor grado cuanto más alejado esté del tronco, en este período. Esto se acompaña de una hiporeflexia. Cuanto más tiempo demore la transición de la fase de ictus a la flácida, mayores serán las secuelas.

Fase espástica: la flacidez (hipotonía) es sustituida por la espasticidad, es cuando aparecen las deformidades.

En el primer año y medio o dos años, posteriormente a la fase de ictus, el paciente experimenta recuperaciones espontáneas, independientes del tratamiento. La tarea del fisioterapeuta es incorporar las sucesivas recuperaciones espontáneas del paciente al tratamiento.

Entre los primeros cuidados que se brindan a los pacientes hemipléjicos se incorporan cambios posturales. Es necesario evitar que las articulaciones se rigidicen y también evitar las retracciones musculares. Es recomendable colocar al enfermo en una cama dura y en una postura horizontal el mayor tiempo que sea posible, esto evitará flexiones innecesarias. Se deben realizar movilizaciones pasivas dos veces por día en todas las articulaciones afectadas.

Cuando el paciente esté en condiciones de hacerlo, se lo coloca sentado, para que no pierda el sentido del equilibrio. A continuación se lo coloca de pie para intentar caminar.

El cáncer de piel

El cáncer de piel es un conjunto de enfermedades neoplásicas con distintas causas, pero todas se manifiestan sobre la piel. Dentro del mismo, ubicamos todos los tumores cancerosos, excepto el melanoma maligno, que se origina en los melanocitos.

Se conoce como cáncer de piel a un conjunto de enfermedades neoplásicas que tienen diversos orígenes y diagnósticos, pero que tienen en común su ubicación sobre la piel. Dentro del cáncer de piel incluimos todos los tumores cancerosos excepto el melanoma maligno, el que se origina en los melanocitos.

Un cáncer de piel es un crecimiento anormal de las células cutáneas. Estos crecimientos requieren de tratamiento para que no se extiendan por otras partes como órganos y tejidos.

Los diversos tipos de cáncer de piel se clasifican de acuerdo al tipo de células epidérmicas que estén afectadas.

 

Las causas del cáncer de piel:

Hay una serie de elementos que pueden desencadenar la aparición del cáncer de piel:

– Exposición excesiva a los rayos ultravioleta, sobretodo, provenientes del sol. Pero también los que provienen de cabinas y lámparas bronceadoras.

– Exposición a ciertas radiaciones como la radioterapia.

– Exposición a productos químicos nocivos como el arsénico, la parafina, la hulla, la brea industrial y ciertos aceites.

– Lesiones graves o inflamaciones sobre la piel, que se extienden mucho en su duración.

– El xeroderma pigmentoso, una condición hereditaria que disminuye la capacidad que tiene la piel para reparar daños sobre el ADN, como resultado de la exposición a la luz solar.

– El síndrome de nevus basocelular, afección hereditaria que provoca tumores cancerosos en las células basales.

 

Síntomas del cáncer de piel:

Entre los síntomas del cáncer de piel podemos destacar: manchas, protuberancias que crecen, úlceras que no cicatrizan.

El carcinoma de células basales se manifiesta mediante zonas enrojecidas, escamosas y planas. También con pequeñas áreas de textura cerosa, brillante y translúcida. Además puede presentar vasos sanguíneos visibles o zonas con coloración negra, azul o café.

El carcinoma de células escamosas aparece como protuberancias crecientes, cuya superficie tiene textura áspera. También pueden verse como manchas rojizas planas, que se extienden lentamente. En ocasiones, aparecen como áreas similares a las de piel normal.

El sarcoma de Kaposi comienza normalmente como una reducida zona morada y posteriormente se convierte en tumor.

La micosis fungoide en el comienzo se manifiesta como una erupción en la zona de las caderas, los glúteos y el bajovientre. Suele confundirse con una irritación o una alergia.

Los sarcomas se manifiestan como masas de tamaño considerable, emplazadas debajo de la piel. Las células de Merkel, son tumoraciones que se ven como nódulos rojos o como llagas, y se ubican en la cara, los brazos y las piernas.

Para una detección precoz del cáncer de piel, es conveniente practicar periódicamente un autoexamen frente al espejo, buscando cualquier anomalía en la piel.

Cómo tratar quemaduras en los niños

Los accidentes hogareños son muy frecuentes y las quemaduras, son una de las principales causas. Las quemaduras se clasifican por la capa de piel que afectan: de primer grado, de segundo grado y de tercer grado.

Los accidentes en el hogar son muy usuales en los niños, dentro de ellos, las quemaduras representan una de las principales causas.

Entre las quemaduras infantiles, las escaldaduras son las más comunes y generalmente están provocadas por el derrame de líquidos calientes o por lavarse con agua excesivamente caliente.

Los niños están más expuestos a las quemaduras debido a su curiosidad y falta de previsión, pero además, su piel es mucho más sensible que la de un adulto.

Las quemaduras leves pueden tratarse en el hogar cuando no representan riesgos, pero en el caso de quemaduras de cierta entidad, es necesaria la consulta médica.

Siempre es preferible prevenir las quemaduras y esto puede hacerse de forma sencilla tomando algunas medidas para convertir el hogar en un sitio seguro. Para ello, debemos saber cuáles son las fuentes más comunes de quemaduras.

• Contacto con fuego y objetos calientes: hogares a leña, estufas, rizadores para cabello, etc.

• Escaldaduras: producidas por vapor, un baño caliente, líquidos de cocción, volcadura de tazas de infusiones (té, café, etc.).

• Quemaduras con sustancias químicas: provocadas por la ingestión de las mismas (limpiadores de cañerías, ácidos, blanqueadores, etc.), o por salpicaduras de sustancias químicas (blanqueadores, soda cáustica, etc.).

• Quemaduras producidas por la electricidad: por colocar los dedos u objetos en los tomacorrientes, por morder cables, entre otros.

• Exposición excesiva al sol.

 

Tipos de quemaduras:

Las quemaduras se clasifican de acuerdo a la profundidad y el daño producido sobre las distintas capas de la piel. El tratamiento de las quemaduras depende del tipo. Toda quemadura debe atenderse inmediatamente para reducir el daño y la temperatura de la piel.

• Quemaduras de primer grado: afecta la capa superficial de la piel, son las más leves. Se caracterizan por la inflamación, enrojecimiento y dolor, pero no presentan ampollas. El tiempo de curación oscila entre los tres y seis días. La piel afectada se desprende en uno o dos días.

• Quemaduras de segundo grado: afectan a las capas que están debajo de la capa superficial, son más graves que las de primer grado. Presentan enrojecimiento, ampollas y mucho dolor. La zona debajo de las ampollas se muestra de color rosa brillante a rojo y húmeda. La curación insume un tiempo variable, dependiendo de la gravedad de la quemadura.

• Quemaduras de tercer grado: afectan a todas las capas de la piel, además del tejido subyacente. Son las de mayor gravedad. La piel afectada se ve de un color amarillento a calcinado, con aspecto reseco. Los nervios resultan dañados, por lo que puede ocurrir que no exista dolor inicial, debido a la pérdida de sensibilidad. El tiempo de curación está determinado por la gravedad de la quemadura.

Las quemaduras de segundo y tercer grado pueden requerir de injertos de piel para su curación. Para los mismos, se toma tejido de otra zona del cuerpo y se inserta quirúrgicamente sobre la quemadura.

Ante la quemadura de un niño, es aconsejable solicitar asistencia médica de inmediato, y consejo sobre la forma de proceder en tanto llega la ayuda.

Debemos alejar al niño de la fuente de calor de inmediato.

En caso de quemaduras de primer grado, se recomienda colocar la zona quemada bajo el chorro de agua fría, pero cuidando que la presión del agua dañe la herida. Esto hará descender la temperatura de la zona.

No debe colocarse hielo sobre la quemadura, porque puede provocar una quemadura mayor.

Tampoco se deben aplicar remedios caseros como manteca, grasa, etc., pues aumentan el riesgo de infección.

Si la zona quemada es pequeña, podemos cubrirla con una venda estéril sin ajustarla.

Si las quemaduras son de segundo o tercer grado, mantendremos al niño acostado y con la zona quemada elevada. Quitaremos la ropa o accesorios que se encuentren en la zona. Se recomienda cortar la ropa en la zona, para evitar molestias al niño.

En caso de quemaduras por fuego, debemos sofocar el fuego inmediatamente, haciendo que el niño ruede sobre el piso, mientras lo cubrimos con una manta o chaqueta. Retiraremos la ropa quemada y todo objeto que pueda perjudicar la herida.

Ante un caso de quemaduras por electricidad, lo primero que debemos hacer es cortar el suministro de corriente y retirar al niño de la zona. Solicitar asistencia médica. Lavar la zona quemada con agua corriente suave durante varios minutos. Una vez que estamos lavando la zona quemada, podemos retirar la ropa de la zona.

Si las quemaduras son por sustancias químicas, debemos llamar a la asistencia médica de inmediato y lavar la zona mientras llega la ayuda.

No olvide que el mejor tratamiento es una buena prevención.

Primeros auxilios en caso de fracturas

Las fracturas se producen por una sobrecarga, golpe, o un esfuerzo excesivo. Ante una fractura, debemos solicitar asistencia médica de inmediato y mantener a la persona inmóvil y tranquila. En caso de que sea necesario, aplicaremos el entablillado del miembro fracturado.

La ruptura de un hueso se denomina fractura y sobreviene cuando el hueso es sometido a un esfuerzo mayor del que puede soportar. Si el hueso fracturado produce la ruptura de la piel, estamos ante una fractura expuesta.

Cuando la fractura se produce por una sobrecarga, ocasiona una fisura delgada que se desarrolla por la aplicación reiterada de dicha fuerza sobre el hueso.

Entre las causas más frecuentes que provocan una fractura de hueso, tenemos: caídas (desde una altura o al realizar un movimiento), golpes directos, fuerzas reiteradas (ocasionan ruptura por estrés del hueso, como ocurre al correr) .

Una fractura se evidencia en la deformidad del hueso, la incapacidad de mover la extremidad afectada, hinchazón, hematoma, sangrado, entumecimiento u hormigueo, dolor agudo.

 

Los primeros auxilios en caso de fracturas:

En caso de una fractura, debemos mantener inmovilizada y tranquila a la víctima.

Solicitar asistencia médica lo antes posible. En caso de que la asistencia llegue prontamente, se dejará que el médico se haga cargo. En caso de que la ayuda demore, se solicitarán instrucciones al centro de asistencia.

Es aconsejable observar a la persona por si presenta otras lesiones.

Si la fractura es expuesta, debemos evitar respirar sobre la misma o hurgar en ella, para prevenir infecciones. En caso de que contemos con medios, enjuagaremos la herida para eliminar la suciedad visible. Cubrir la herida con apósitos estériles.

Si fuera necesario, se procederá al entablillado de la extremidad o se colocará un cabestrillo.

Para entablillar una fractura podemos utilizar elementos que tengamos a mano, como un periódico enrollado o tablillas de madera. Inmovilizaremos la lesión por encima y por debajo de la misma.

Para disminuir la inflamación y el dolor, se puede aplicar hielo en la zona.

Se recomienda mantener abrigada a la víctima, en posición horizontal y con los pies elevados, de ser posible, para mantenerla confortable.

Primeros auxilios en caso de esguince

Un esguince es una lesión en los ligamentos, ocasionada por un movimiento brusco, un golpe, caída o torcedura. Dicho ligamento se inflama y produce un dolor intenso, con reducción de su funcionamiento.

Un esguince es una lesión de torcedura, rotura, rasgadura, distensión o estiramiento excesivo de un ligamento, ocasionado por un golpe, movimiento brusco, caída o torcedura, que lo obliga a sobrepasar la amplitud normal. Un ligamento es una banda de tejido elástico resistente, que une los extremos óseos de la articulación. Los esguinces producen inflamación, dolor e impiden el normal funcionamiento.

Los codos, tobillos (son la mayoría de las lesiones), muñecas, pulgares, cuello y ciertas porciones de la columna vertebral son las zonas más expuestas para sufrir esguinces. La recuperación de los esguinces depende de la gravedad de los mismos.

Los esguinces pueden clasificarse de acuerdo a su gravedad: grado I (distensión parcial del ligamento), grado II (rotura parcial del ligamento) y grado III (rotura total del ligamento con arrancamiento óseo).

 

Cómo tratar los esguinces:

Ante una situación de esguince, es aconsejable aplicar hielo de forma inmediata, lo cual permite reducir la inflamación.

La zona afectada no debe moverse, para lo cual se aplica un vendaje firme, aunque no debe apretar. Si fuese el caso, se empleará una férula para inmovilizar la zona.

Se debe mantener la articulación elevada por encima del nivel del corazón, para reducir la inflamación.

La articulación debe mantenerse en reposo durante varios días, para permitir la desinflamación y la recuperación de los tejidos.

Para reducir el dolor y la inflamación, se puede administrar ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, entre otros medicamentos para el dolor.

El tiempo de recuperación oscila entre los siete y los diez días para esguinces leves, pero puede llegar entre tres y cinco semanas en los casos graves. No debe aplicarse presión en la zona afectada hasta que se resuelva el esguince.

Es aconsejable consultar con un médico ante un esguince, principalmente si aparece una deformidad en la articulación, se presenta un dolor muy agudo, se sospecha de una posible fractura.

También se aconseja concurrir al médico si la inflamación no desaparece en un par de días, si aparecen síntomas de infección, si el dolor persiste luego de varias semanas.

Para prevenir los esguinces se recomienda utilizar calzado apropiado para la práctica de ejercicio, que el mismo ajuste bien. También se aconseja evitar los zapatos de tacones altos, calentar los músculos antes de emprender la práctica de deportes o ejercicio físico, evitar actividades para las que no se cuente con el entrenamiento necesario.

Primeros auxilios en caso de asfixia

La asfixia es una situación en la cual los pulmones no consiguen el aire necesario para la oxigenación de la sangre. Esta situación requiere de la administración de técnicas de respiración artificial.

La asfixia es una situación en la cual los pulmones no consiguen el aire necesario para suministrar oxígeno a la sangre.

Entre las causas que pueden ocasionar la asfixia está el ahogamiento, el envenenamiento, inhalación de gases, sobredosis de narcóticos, obstrucción de las vías respiratorias, la estrangulación, la electrocución.

La falta de oxigenación tisular puede provocar daño cerebral irreparable en muy poco tiempo, por lo que se hace necesario brindar algún tipo de respiración artificial. La muerte puede llegar entre cuatro y seis minutos después del paro respiratorio, si no se brinda respiración artificial adecuada.

Existen muchas técnicas de respiración artificial, la que resulta aplicable en la mayoría de los casos es la técnica de boca a boca.

Antes de aplicar las técnicas de respiración artificial, es necesario verificar que las vías respiratorias estén despejadas.

 

Cómo aplicar la respiración de boca a boca:

Se coloca el cuerpo de la víctima boca arriba y se inclina la cabeza hacia atrás, levantando levemente el mentón, para evitar que la lengua obstruya la garganta, para lo cual se sostiene con una mano. Con la otra mano se comprimen las narinas y se mantiene abierta la boca.

Una vez que se tenga a la persona en posición, el reanimador toma una bocanada profunda de aire y coloca su boca sobre la de la víctima, presionando ligeramente para que no se escape el aire. Se sopla el aire con cierta presión, para llenar los pulmones. Luego se retira la boca para dejar que el aire salga y se vuelve a soplar aire a la víctima. Cuando la víctima comience a respirar por sí misma, se dejará de insuflarle aire. Las insuflaciones deben realizarse con una frecuencia de 20 veces por minuto en un niño y 12 veces en un adulto.

Si no se consigue permeabilidad a la respiración, se rota la cabeza de la víctima para comprobar que las vías respiratorias estén despejadas. Si no ocurre así, podemos rotar a la víctima decúbito lateral y golpear la zona entre los omóplatos para descomprimir los bronquios. Y se continúa aplicando la respiración de boca a boca.

Si a pesar de las medidas anteriores, no se consigue desatascar los bronquios, entonces se puede aplicar la maniobra Heimlich.

La respiración artificial no debe suspenderse hasta que el paciente no responda por sus propios medios o que se haya diagnosticado la muerte del mismo.

En caso de ahogamiento, siempre debe intentarse la respiración artificial, pues existen casos donde la víctima responde a los primeros intentos del socorrista.

Cómo tratar envenenamiento

El envenenamiento es una condición causada por la ingestión, inhalación u otra exposición a sustancias dañinas. En caso de envenenamiento, es indispensable conseguir ayuda médica lo antes posible.

El envenenamiento es una condición ocasionada por la ingesta, inhalación, inyección u otra forma de exposición a una sustancia dañina. Por lo general, las intoxicaciones suceden accidentalmente.

En caso de envenenamiento, los primeros auxilios resultan de importancia vital y deben ser brindados en tanto llega la asistencia médica. Lo mejor en estos casos, es seguir las instrucciones de los paramédicos o de la persona a cargo de la llamada, quien podrá guiar sobre los cuidados que podemos dispensar a la persona intoxicada, mientras llegan los médicos.

Debemos sospechar que estamos ante la presencia de un envenenamiento, cuando una persona se descompone repentinamente sin razón aparente, en ese caso, es de importancia consultar de inmediato con un médico o centro de toxicología.

Los síntomas de envenenamiento pueden demorar en aparecer, pero ante la sospecha de intoxicación, debemos consultar lo antes posible con un médico.

 

Cómo proceder en caso de envenenamiento:

En caso de envenenamiento, lo primero que debemos hacer es solicitar asistencia especializada en el teléfono de emergencia local. En caso de que no conozcamos el número, llamaremos al 911 y solicitaremos orientación.

Existen muchísimas causas para el envenenamiento, pero las más usuales en el hogar son: monóxido de carbono (proveniente de calentadores, hornos, motores de gasolina, incendios, etc.), algunos alimentos, fármacos (incluye medicamentos de venta libre como la aspirina), productos de limpieza doméstica, drogas psicoactivas (cocaína, etc.), insecticidas, pinturas, entre otros.

La sintomatología del envenenamiento varía de acuerdo a la sustancia tóxica o venenosa e incluye:
• dolor abdominal intenso
• labios morados
• dolor torácico
• confusión
• diarrea
• tos
• mareos
• dificultad respiratoria
• visión doble
• somnolencia
• fiebre
• dolor de cabeza
• palpitaciones
• irritabilidad
• pérdida del control de vejiga
• fasciculaciones musculares
• náuseas y vómitos
• halitosis inusual
• inapetencia
• crisis epiléptica
• entumecimiento y hormigueo
• fatiga
• erupciones cutáneas o quemaduras
• estupor
• debilidad
• desvanecimiento

 

En caso de envenenamiento por ingestión:

Se controlará la respiración, las vías respiratorias y la circulación de la persona. En caso de ser necesario, se practicará respiración de boca a boca o resucitación cardiopulmonar (RCP).

Se intentará identificar la sustancia venenosa o tóxica que la persona ingirió, para comunicarlo al centro de asistencia.

No debe provocarse el vómito de la persona, a menos que el Centro de toxicología lo recomiende.

En caso de que la persona vomite, debemos asegurar que las vías respiratorias estén despejadas, limpiando la boca y la garganta con un trozo de tela envuelta en los dedos. Si la intoxicación es debida a la ingestión de una planta, debemos guardar el vómito, lo que puede ayudar a la identificación del antídoto posteriormente.

En caso de que el envenenado sufra convulsiones, es necesario aplicar el protocolo para asistencia en convulsiones. Mantener a la persona cómoda, colocarla sobre el costado izquierdo y mantenerse junto a ella hasta que llegue la ayuda médica.

 

Cuando la intoxicación ocurrió por inhalación:

Debemos solicitar inmediatamente asistencia médica de emergencia. Es necesario ventilar la sustancia que produjo la intoxicación (gases, humo, vapores, etc.), abriendo ventanas y puertas, en caso de que sea seguro hacerlo.

Antes de ingresar a la zona donde se encuentra la persona a socorrer, debemos aspirar varias bocanadas de aire fresco y luego contener la respiración para entrar en el lugar. Cubrir la boca y nariz con un trozo de tela mojado, para filtrar los tóxicos.

No se deben encender fuegos de ninguna clase, debido a que algunos gases pueden ser combustibles.

Una vez que se haya retirado a la persona del lugar, debemos controlar sus vías respiratorias, su respiración y pulso. En caso de que sea necesario, administraremos respiración de boca a boca y RCP.

Si la persona vomita, despejaremos sus vías respiratorias y limpiaremos la boca y la garganta con un trozo de tela.

Si la persona que ha inhalado sustancias venenosas se siente bien, de todas maneras es necesario consultar con un médico, para descartar posibles daños.

 

Precauciones:

Nunca se debe administrar ninguna sustancia por vía oral a una persona inconsciente, pues no está en condiciones de deglutir y podríamos ocasionar más daño.

No debe inducirse el vómito en un intoxicado, a menos que el centro de toxicología, así lo recomiende.

No debe neutralizarse los tóxicos con zumo de limón, vinagre o cualquier sustancia, a menos que el centro de toxicología lo indique.

No emplear antídotos “curalotodo”.

Ante la sospecha de que una persona se ha envenenado, no debemos aguardar a que los síntomas se presenten para solicitar ayuda médica.