Primeros auxilios en caso de asfixia

La asfixia es una situación en la cual los pulmones no consiguen el aire necesario para la oxigenación de la sangre. Esta situación requiere de la administración de técnicas de respiración artificial.

La asfixia es una situación en la cual los pulmones no consiguen el aire necesario para suministrar oxígeno a la sangre.

Entre las causas que pueden ocasionar la asfixia está el ahogamiento, el envenenamiento, inhalación de gases, sobredosis de narcóticos, obstrucción de las vías respiratorias, la estrangulación, la electrocución.

La falta de oxigenación tisular puede provocar daño cerebral irreparable en muy poco tiempo, por lo que se hace necesario brindar algún tipo de respiración artificial. La muerte puede llegar entre cuatro y seis minutos después del paro respiratorio, si no se brinda respiración artificial adecuada.

Existen muchas técnicas de respiración artificial, la que resulta aplicable en la mayoría de los casos es la técnica de boca a boca.

Antes de aplicar las técnicas de respiración artificial, es necesario verificar que las vías respiratorias estén despejadas.

 

Cómo aplicar la respiración de boca a boca:

Se coloca el cuerpo de la víctima boca arriba y se inclina la cabeza hacia atrás, levantando levemente el mentón, para evitar que la lengua obstruya la garganta, para lo cual se sostiene con una mano. Con la otra mano se comprimen las narinas y se mantiene abierta la boca.

Una vez que se tenga a la persona en posición, el reanimador toma una bocanada profunda de aire y coloca su boca sobre la de la víctima, presionando ligeramente para que no se escape el aire. Se sopla el aire con cierta presión, para llenar los pulmones. Luego se retira la boca para dejar que el aire salga y se vuelve a soplar aire a la víctima. Cuando la víctima comience a respirar por sí misma, se dejará de insuflarle aire. Las insuflaciones deben realizarse con una frecuencia de 20 veces por minuto en un niño y 12 veces en un adulto.

Si no se consigue permeabilidad a la respiración, se rota la cabeza de la víctima para comprobar que las vías respiratorias estén despejadas. Si no ocurre así, podemos rotar a la víctima decúbito lateral y golpear la zona entre los omóplatos para descomprimir los bronquios. Y se continúa aplicando la respiración de boca a boca.

Si a pesar de las medidas anteriores, no se consigue desatascar los bronquios, entonces se puede aplicar la maniobra Heimlich.

La respiración artificial no debe suspenderse hasta que el paciente no responda por sus propios medios o que se haya diagnosticado la muerte del mismo.

En caso de ahogamiento, siempre debe intentarse la respiración artificial, pues existen casos donde la víctima responde a los primeros intentos del socorrista.

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