Primeros auxilios en caso de quemaduras

Una quemadura es una lesión en la piel ocasionada por diversos agentes: térmicos, químicos y eléctricos. Las quemaduras se clasifican de acuerdo a su gravedad y la capa de piel que afectan.

Una quemadura, es una lesión en la piel, que puede estar originada en distintos agentes: térmicos (llamas, superficies calientes, líquidos calientes, otras fuentes de calor, pero también objetos con temperaturas demasiado bajas), químicos y eléctricos.

Las quemaduras se clasifican de acuerdo a la capa de la piel que se vea afectada por la misma y se dividen en: quemaduras de primer grado (afectan a la capa superficial de la piel, no revisten gravedad), quemaduras de segundo grado (afectan a las capas de la piel que están debajo de la superficie, su gravedad es variable de acuerdo a la profundidad y a la extensión de la misma), quemaduras de tercer grado (afectan a todas las capas de la piel y al tejido subyacente, son de gravedad y suelen dejar cicatrices profundas).

Ante cualquier quemadura que revista cierta importancia, se hace necesario solicitar asistencia médica de inmediato, pero existe una serie de acciones que podemos tomar para minimizar las consecuencias de la quemadura. Siempre es importante seguir las instrucciones que nos brinden desde el servicio de asistencia, en tanto llega la ayuda médica.

Las quemaduras más comunes son las térmicas y suelen ser producto de accidentes diversos.

 

Primeros auxilios que podemos brindar a un quemado:

En general se aconseja colocar la zona afectada bajo el agua corriente fría, cuidando que la presión de la misma no sea excesiva y dañe la piel. Esto permite enfriar los tejidos quemados y evitar que la piel se siga destruyendo.

Al mismo tiempo, debemos procurar la asistencia médica. Mientras llega el médico, solicitaremos instrucciones a la central médica para tratar más efectivamente la quemadura.

Es importante la administración de primeros auxilios a los quemados para disminuir las consecuencias de la quemadura, esto puede contribuir a evitar la formación de cicatrices, deformaciones o discapacidad. Las zonas más peligrosas para recibir quemaduras son: la cara, las manos, los pies y los genitales.

En caso de quemaduras graves, las personas mayores de 60 años y los niños menores de 4 años, son los más expuestos a complicaciones y muerte.

Cuando la quemadura está cubierta por ropa, siempre es conveniente retirar la prenda para que no dañe la piel, salvo en el caso que la tela esté pegada a la piel, en dicho caso, debemos aguardar al médico para que se encargue.

Luego de lavar la quemadura, podemos aplicar una gasa estéril o un vendaje estéril, seco. Debemos colocarlo de forma que no ajuste la zona.

Las quemaduras menores, no suelen requerir de tratamiento adicional para su curación. En todos los demás casos, se debe solicitar asistencia médica.

Si una persona se está prendiendo fuego, debemos intentar que ruede por el piso, al tiempo que la cubrimos con una manta, para apagar las llamas. Es importante no emplear una manta de materiales sintéticos, pues tomaría fuego rápidamente. Luego retiramos las prendas quemadas, salvo que estén pegadas a la piel, en cuyo caso, dejaremos la tarea para los médicos. En caso de ser necesario, procederemos a la reanimación cardiopulmonar. Es importante evitar aplicar ungüentos. Tampoco debemos reventar cualquier ampolla que apareciera. Mantendremos a la persona acostada y con los pies elevados. Controlaremos el pulso y la respiración mientras llega el médico.

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