El shock anafiláctico y sus características

Descubre qué es el shock anafiláctico y sus características.

El shock anafiláctico y sus características

La anafilaxia es una reacción alérgica de gravedad ocasionada por un agente químico que se convierte en un alérgeno debido a que el sistema inmunitario se torna sensible a dicha sustancia. Cuando la anafilaxia implica un riesgo de muerte, se conoce emplea el término shock. Veamos el shock anafilático y sus características principales.

El shock anafiláctico se presenta de forma repentina a raíz de la penetración en el organismo de sustancias alergénicas a las que la persona está sensibilizada, como ciertos medicamentos, reveladores radiológicos, veneno de insectos, etc.

Los síntomas se presentan como malestar intenso, escalofríos, prurito generalizado, sudoración exagerada, palpitaciones, aumento de la presión arterial, pérdida de la conciencia, enfriamiento de las extremidades, ocasionales convulsiones.

La sintomatología suele predominar en uno de los sistemas, aparato respiratorio, aparato digestivo o la piel.

Si bien el shock anafiláctico puede ocasionar la muerte, bajo un tratamiento adecuado presenta una recuperación rápida.

¿Cuáles son los alérgenos que ocasionan el shock anafiláctico?

La mayoría de los casos de shock anafiláctico son causados por cinco grupos de alérgenos:

Anestésicos: alfadiona, tiopental son los principales anestésicos generales, y la lidocaína es el principal anestésico local.

Veneno de insectos: los himenópteros son los insectos que suelen ocasionar el shock y entre ellos, las avispas suelen causar más reacciones que las abejas.

Antálgicos: el ácido acetilsalicílico es el principal responsable.

Productos yodados para contraste (reveladores radiológicos): son más peligrosos administrados de forma intravenosa.

Antibióticos: se considera que son responsables de la mayoría de los casos de shock y entre ellos: la penicilina, la ampicilina y la tetraciclina.

Es importante que el paciente reciba un tratamiento adecuado de forma inmediata para evitar la generalización de la vasodilatación que puede evolucionar en un paro cardio-respiratorio.

La adrenalina o epinefrina es el medicamento más utilizado para combatir el shock, disminuyendo la vasodilatación rápidamente y permitiendo la broncodilatación inmediata. También los corticoides se utilizan para prevenir una reacción tardía.

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