Cómo aplicarse una inyección subcutánea

Información detallada sobre cómo aplicarse una inyección subcutánea.

Cómo aplicarse una inyección subcutánea

Mucha gente teme a las agujas, pero en algunas circunstancias no queda más remedio que aplicarse una inyección mientras llega la ayuda médica. Para que tengas una noción sobre este procedimiento, te explicaremos cómo aplicarse una inyección subcutánea.

Primero definiremos cuál es la inyección subcutánea, es aquella que podemos aplicar en la capa que se encuentra inmediatamente bajo la piel, la que corresponde al tejido graso y que absorbe lentamente los medicamentos por no tener un buen flujo sanguíneo.

Es muy importante que este tipo de inyecciones no se aplique en sitios que tengan la piel dañada por otras inyecciones anteriores, inflamada, quemada o endurecida. Además, la capa de tejido graso debe ser lo suficientemente gruesa para la inyección. Las mejores zonas para inyectar son: la parte externa del antebrazo, los muslos y el abdomen (excepto la zona que rodea el ombligo).

Antes de aplicarte la inyección subcutánea debes lavarte las manos con agua y jabón. Si esto no es posible, lávatelas con alcohol u otro producto desinfectante.

Coloca ahora todos los elementos a mano: la jeringa, aguja, medicamento y un algodón embebido en alcohol.

Elije la zona para aplicar la inyección y límpiala con el algodón con alcohol. Deja secar antes de inyectarte.

Apronta el medicamento de acuerdo a las instrucciones del laboratorio y luego limpia el tapón de goma con alcohol. Inserta la aguja en el envase y llena la jeringa hasta la marca recomendada, colocando la jeringa hacia arriba y el frasco apuntando hacia abajo. Retira la jeringa del frasco y presiona levemente el émbolo para eliminar las burbujas del líquido.

Para aplicar la inyección subcutánea, pellizca un tramo de piel e inserta la aguja en la piel rápidamente, con un ángulo de 45 grados. Empuja lentamente el émbolo para que el medicamento penetre en la piel. Si ves sangre en la jeringa antes de comenzar, retírala y pincha en otro sitio, pues no ha quedado bien posicionada.

Cuando hayas concluido, retira suavemente la jeringa de la piel y cubre con un algodón con alcohol. Coloca el capuchón nuevamente en la aguja y descarta la jeringa en un frasco especial o en un bote hermético, debidamente etiquetado para evitar que alguien desprevenido pueda herirse.

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