Prevención de accidentes en amputados

Conozca la forma de prevenir en casa los accidentes en amputados.

Prevención de accidentes en amputados

Es evidente que la vida cambia sustancialmente ante la pérdida de una parte de nuestro cuerpo, principalmente en lo que se refiere a los movimientos. Es necesario aprender nuevamente a realizar las tareas más elementales y por tanto estamos sujetos a accidentes. La mejor forma de prevención de accidentes en amputados es tomar ciertas medidas de seguridad que atiendan a evitar caídas y otros problemas de salud.

Todos los días sufrimos una serie de pequeños accidentes, ya sea en casa o en el trabajo. Generalmente no son más que una molestia, como derramar líquido sobre nosotros mismos, un golpe al abrir una puerta, etc., pero cuando hemos perdido un miembro o alguna otra parte de nuestro cuerpo, estos accidentes pueden ocasionar mucho más daño, o incluso, pueden convertirse en accidentes serios, debido a que nuestra realidad cambió.

Vamos a comentarles algunos accidentes frecuentes que todos sabemos cómo evitar, pero que requieren de ciertos ajustes cuando estamos amputados.

Medidas de seguridad para la prevención de accidentes en amputados

Uno de los accidentes más graves a que está expuesto un amputado son las caídas. Éstas no sólo pueden reabrir heridas, sino que pueden ocasionar nuevas, lo cual puede resultar muy perjudicial para la salud. Por eso vamos a sugerirles algunas medidas que pueden tomar tanto en el hogar, como fuera de él, para evitar las caídas.

En el baño: uno de los sitios más peligrosos del hogar es el baño y justamente es uno de los sitios donde solemos descuidarnos. Los pavimentos suelen ser resbaladizos, o estar mojados, todo lo que nos rodea es de materiales cerámicos o pétreos, por lo que una caída difícilmente pueda verse amortiguada. Es importante que nos conduzcamos con cautela por el baño y de ser posible, que instalemos pasamanos en los lugares críticos, para tener de dónde aferrarnos.


Ampliar los espacios:
en toda la casa, es importante abrir los espacios, pues necesitamos de mayor amplitud para nuestros movimientos. Es aconsejable despejar los espacios transitables y ampliarlas, cosa que no ocurre normalmente en los hogares, sobre todo con la escasez de espacio de las viviendas actuales. También debemos quitar estorbos visuales, pues necesitamos tener un buen ángulo visual para desplazarnos seguros.

Alfombras: representan un riesgo de caídas muy importante, por lo que se recomienda eliminarlas de toda la casa. Tanto las alfombras como las moquetas, pues aunque estén pegadas al piso, no permiten el deslizamiento de muletas, zapatos, prótesis, ocasionando accidentes indeseados.

Escaleras: son un obstáculo que exige nuestro mayor cuidado, tanto en caso de que utilicemos muletas, como prótesis, debido a la gravedad que significa una caída desde una escalera. Inclusive, en algunos casos, es conveniente transitarlas en compañía.

La calle: es un espacio que ofrece variados retos para un amputado, las irregularidades del pavimento, los escalones, los suelos mojados y otros elementos que dificultan el traslado fluido. Por tanto, es preciso andar con cuidado y mirando bien dónde se pisa o se apoyan las muletas, debido a desniveles en las baldosas de las veredas, pequeños hoyos u otros elementos que puedan desestabilizarnos y provocar la caída.

En los supermercados: como en cualquier otra gran superficie, los supermercados están llenos de dificultades. El suelo suele ser muy deslizante o estar mojado. Los productos pueden caer de las estanterías a causa de un cliente descuidado y ocasionar una caída o lesión. El derramamiento de líquidos, harina, arroz u otros alimentos que tornen el suelo resbaladizo, representan un peligro para quienes utilizan muletas o prótesis.

El ejercicio físico: es vital para un amputado, pues fortifica los músculos, elimina materia grasa, mantiene el control del peso corporal, mantiene la flexibilidad de las articulaciones, da agilidad a los movimientos y aumenta los reflejos. Los deportes más recomendados son: bicicleta fija o móvil, levantamiento de pesas, ejercicio en el gimnasio y la natación (es el más completo para los amputados).

Cuidar la salud en el caso de miembros amputados

Consejos para mantener la salud en el caso de miembros amputados.

Cuidar la salud en el caso de miembros amputados

Una de las situaciones más difíciles de sobrellevar en la vida, es la pérdida de un miembro. Todo es más difícil y se hace necesario aumentar las precauciones para cuidar la salud en el caso de miembros amputados.

Las personas con miembros amputados deben seguir una serie de pasos para cuidar su salud y prevenir complicaciones, entre los que se encuentra el cuidado de su peso corporal, que es capital en estas circunstancias, ya que el sobrepeso obliga al resto del cuerpo a realizar mayores esfuerzos, al igual que a la prótesis.

También son importantes los cuidados y la higiene de las prótesis, ya que de ello depende el buen funcionamiento de las mismas y en definitiva, la salud del paciente amputado.

El cuidado del peso corporal en el caso de miembros amputados

El peso corporal en una persona con uno o más miembros amputados es un factor esencial en el cuidado de su salud. No sólo por los daños que el sobrepeso ocasiona al organismo, sino, por lo que representa en cuanto al uso de las prótesis.

Debemos saber que las prótesis deben ajustarse con gran precisión a los muñones, por lo que una ligera variación del peso corporal, provocaría desajustes que tendrían consecuencias nefastas en el uso de las mismas.

Al aumentar de peso, el encaje de la prótesis no ajustará como es debido y habrá un desfasaje en el centro del equilibrio de la misma, por lo que el esfuerzo realizado forzará la musculatura del miembro con prótesis. Esto podría ocasionar lesiones.

Aún en el caso de que la persona haya engordado y ajustado el encaje de su prótesis convenientemente, si decide adelgazar, la prótesis ya no ajustará y podría ocasionar lesiones, que podrían resultar graves.

Por tanto, debemos evitar las variaciones de peso en lo posible, o al menos, hacerlas en forma gradual y con los ajustes necesarios de prótesis.

Cuidados de las prótesis en miembros amputados

Vamos a hablar de los cuidados regulares que una prótesis necesita para cumplir con sus funciones correctamente. Claro que hay una serie de cuidados que debe realizarlos un especialista y no el usuario, pero en casa es necesario brindarle una limpieza regular al encaje, principalmente la zona que está en contacto con la piel.

Ya sabemos que una prótesis descuidada o desaseada produce malos olores, pero también es la puerta de entrada a diversas enfermedades, infecciones y lesiones cutáneas. Por eso debemos limpiar diariamente las prótesis, a menos que se nos haya indicado otra cosa.

Para las prótesis que requieren el uso de silicona, la misma debe lavarse diariamente con jabón neutro. Es aconsejable dejarla secar al aire, pues si utilizamos paños o papel absorbente, quedarán pelusas en la silicona, lo cual tampoco es deseable.

Los encajes termoplásticos o de fibra de carbono deben limpiarse y desinfectarse a diario, para garantizar la higiene de la piel.

Es necesario limpiar todos los días, toda superficie de las prótesis que estén en contacto con la piel, para eliminar células muertas, polvo, grasa y toda suciedad que fomente la proliferación de hongos y bacterias.

Antes de utilizar alcohol para la higiene de prótesis, debemos consultar con el médico, pues algunos alcoholes atacan la piel, mientras que otros, pueden deteriorar el material de la prótesis.

Qué causa los accidentes

Los accidentes ocurren siempre debido a una causa, la que puede ser un hecho fortuito, en la minoría de los casos, o por un error humano, que incluye la subvaloración de los riesgos, carencia de equipos de seguridad o incapacidad para afrontar las dificultades.

Qué causa los accidentes

Cuando ocurre un accidente, no se trata de una casualidad, siempre existe una razón que causa los accidentes y puede tener origen en un error humano, lo que incluye una serie de factores, o a hechos fortuitos.

Cuando la causa del accidente es un error humano, puede deberse a: una subvaloración del riesgo que implica lo que se hace; a la carencia del equipamiento adecuado de seguridad; o a la incapacidad de afrontar las dificultades sufridas.

Descripción de las causas de accidentes

Subvaloración del riesgo: por lo general, esta causa es debida a ignorancia (desconocer los riesgos, los métodos de prevención, el equipamiento de seguridad o su manejo), en otros casos se debe a temeridad (ejecutar actos peligrosos sin tener conciencia de ello). Una forma de prevenir la subvaloración, sobre todo en el trabajo, en la conducción de vehículos y en los deportes, es conocer las normas de seguridad específicas de cada área y el uso del sentido común.


Carencia de equipamiento de seguridad:
esta es una de las causas de la mayoría de los accidentes laborales. Pero la carencia de equipamiento tiene dos motivos, uno es que no se cuente con el equipo de seguridad y la otra es que aún teniendo el equipo, no sea utilizado. En los casos en que se carece de equipos, suele deberse a factores económicos, ya sea porque no se tiene el dinero para comprar los equipos, o que hayan sido desestimados para ahorrar dinero y aumentar ganancias, es el caso común de las empresas que buscan sacrificar los gastos que corresponden a los trabajadores, para aumentar sus propias ganancias, esto suele ocasionar accidentes graves a los trabajadores y en definitiva, implican mayores gastos para la empresa. Cuando los equipos están, pero no son utilizados por los trabajadores, es responsabilidad de los mismos la ocurrencia de accidentes.

Incapacidad de afrontar las dificultades: es el caso típico del error humano. La consecuencia de esta incapacidad es el accidente. Puede evitarse con información apropiada acerca de las diversas tareas a desempeñar, ya sea en lo laboral, como en el manejo de vehículos o en la práctica de deportes.

Manual de primeros auxilios, sepa qué hacer

Siempre deseamos brindar nuestra ayuda en caso de presenciar un accidente o una crisis de salud, pero no siempre sabemos cómo hacerlo. Es necesario informarnos sobre los procedimientos para brindar primeros auxilios.

Manual de primeros auxilios, sepa qué hacer

Cuando una persona sufre algún problema de salud, si la ayuda que recibe no es la apropiada, podría resultar más perjudicial que el problema que inicialmente tenía, incluso podríamos provocarle la muerte. Por eso, lo mejor es informarnos sobre los procedimientos para brindar primeros auxilios. Como un primer acercamiento les brindamos este manual de primeros auxilios, para que sepa qué hacer en caso de accidentes.

En todos los países existen centros de la salud que brindan cursos y asesoramiento para aquellos que lo deseen, también las delegaciones de bomberos disponen de cursillos para aprender a brindar primeros auxilios. Si deseas aprender más al respecto, dirígete a ellos.

Para comenzar vamos a aclarar que los primeros auxilios son los cuidados inmediatos que se brindan a la persona accidentada o enferma, antes de que llegue la atención en un centro asistencial. Estos cuidados son entonces, provisionales y deben ser adecuados para ayudar a la víctima a mejorar.

En definitiva, el objetivo de los primeros auxilios es: conservar la vida de la víctima, evitarle complicaciones, tanto psicológicas como físicas, ayudarlo a recuperarse, asegurar que sea trasladado a un centro asistencial.

Normas generales para prestar primeros auxilios

• Ante un accidente o crisis de salud, el auxiliador debe proceder siempre de la siguiente manera:

• Actuar con seguridad. Si tenemos dudas, es mejor no hacer nada, antes que perjudicar a la víctima.

• Conservar la calma, para actuar rápida y tranquilamente. Esto además ayuda a la víctima y sus acompañantes, además de que nos permite actuar con certeza y corrección.

• Evitar el pánico ante el riesgo de vida de los asistidos.

• No dejar sola a la víctima. En caso de que estemos solos, debemos pedir ayuda a alguien que esté cerca o por celular.

• Primero debemos observar a la víctima, para ver qué tipo de lesiones tiene. Si la persona puede hablar, debemos interrogarla acerca de lo que le sucedió.

• Debemos evaluar a la víctima para determinar la gravedad de las lesiones, nuestra capacidad para asistirla, solicitar ayuda médica, si la víctima está aprisionada en el lugar del accidente, etc.

• Si tenemos varias personas heridas, deberemos asistir primero a los que tengan heridas más graves o que representen un peligro de vida.

• Si hay una persona atrapada en un automóvil u otra situación semejante y no podemos quitarla de ese sitio, concentraremos nuestro esfuerzo en tratar las heridas que estén a la vista, en reconfortar a la persona si está consciente, solicitar ayuda médica.

• En caso de que haya otras personas en el lugar del accidente, debemos solicitar su colaboración.

• Si existe peligro en el lugar del accidente, trataremos de ubicar a la víctima en un lugar seguro. De no ser posible, trataremos de reconfortarla lo más que nos sea posible, sin poner en riesgo nuestra propia vida.

• Si la persona está atrapada, podemos facilitarle la respiración aflojando su ropa. Si la persona está inconsciente, revisaremos sus vías respiratorias por si tiene algún objeto extraño y lo quitaremos para que pueda respirar.

• Ante la posibilidad de una lesión cervical, mantendremos a la víctima inmóvil, a menos que represente un riesgo para su vida. En caso de movilizarlo, aplicaremos los métodos para el traslado de heridos. Si la víctima puede moverse, la pondremos de lado para evitar la acumulación de fluidos que le impida respirar.

• No debemos dar líquidos a personas semi-inconscientes. Nunca debemos dar alcohol a ninguna víctima, es un error muy común que puede costarle la vida.

Hiponatremia, el exceso de hidratación

A pesar de lo que creemos, no es tan sencillo deshidratarse. En cambio, es más fácil sufrir de hiponatremia, un exceso de hidratación que puede ocasionar serios problemas neurológicos.

Hiponatremia, el exceso de hidratación

Hasta no hace mucho tiempo, las personas consumíamos líquidos de acuerdo a nuestras necesidades o gustos, pero desde un tiempo atrás, con la mayor concientización sobre los beneficios de una alimentación correcta, la cantidad de líquidos que consumimos es una materia de especial atención en nuestra dieta. Pero la hiponatremia, exceso de hidratación, es más peligrosa que la deshidratación.

Todos los especialistas del área de la salud nos recomiendan constantemente la ingesta de grandes cantidades de agua para prevenir la deshidratación. Pero no existe una regla única para el consumo de líquidos, cada organismo tiene diferentes necesidades. Incluso, una misma persona tendrá diferentes requerimientos de líquido de acuerdo a la actividad que esté realizando.

Aunque se nos haya metido la frasecita hasta los huesos, no es tan sencillo deshidratarse. Es necesario practicar mucho ejercicio al rayo del sol para que perdamos la cantidad de líquido suficiente, pero por lo general, quienes realizan este tipo de actividades, llevan una buena provisión de agua. De modo que no tenemos muchas chances de deshidratarnos mientras estamos en la oficina trabajando o mientras leemos en la tranquilidad de nuestro sofá.

En cambio, sí tenemos riesgo de padecer hiponatremia, si ingerimos grandes cantidades de agua, tal como nos lo vienen recomendando sistemáticamente.

Ahora vamos a definir qué es la hiponatremia. Esta condición es la baja concentración de sodio en sangre, la cual se da debido a la excesiva hidratación celular.

Cuando nos hidratamos en demasía, nuestros riñones deben funcionar a máxima potencia y aún así no logran filtrar la cantidad de líquido extra que ingresa al organismo. ¿Qué hace entonces el organismo con este líquido excesivo? Lo acumula en las células, las cuales se hinchan. Esto no sería problema, de no ser que las células del cerebro (las neuronas), también aumentan su tamaño, comprimiéndose contra la bóveda craneal, lo cual produce daños de importancia.

El sodio es necesario para mantener la presión arterial y para el normal funcionamiento de los músculos y nervios. En la hiponatremia, el agua se traslada a las células para compensar el sodio perdido, haciendo que se hinchen. Este desequilibrio de sodio y agua en el organismo está causado porque aumenta el agua corporal, pero el nivel de sodio permanece igual; porque el contenido de sodio no aumenta tanto como el de agua; o porque el cuerpo pierde agua y sodio, pero en mayor medida sodio.

La hiponatremia es causada por diversas circunstancias: quemaduras, diarrea, diuréticos, enfermedades renales, cirrosis hepática, síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética, sudoración, vómitos, insuficiencia cardíaca congestiva.

Los síntomas de la hiponatremia

La hiponatremia es un padecimiento serio y podemos detectarlo por algunos síntomas de gravedad:
• Confusión
• Fatiga
• Cefaleas
• Irritabilidad
• Inapetencia
• Calambres o espasmos musculares
• Debilidad muscular
• Náuseas
• Inquietud
• Vómitos
• Disminución del estado de conciencia
• Alucinaciones
• Convulsiones
• Posible coma

Ante alguno o varios de estos síntomas, debemos consultar con el médico de inmediato, pues podríamos padecer de este mal. El médico nos realizará exámenes de sangre y orina, para controlar los niveles de sodio, acompañados por un examen físico completo, que le facilitará el diagnóstico.

Para tratar la hiponatremia correctamente, es necesario que nos diagnostiquen lo que la causa. Entre algunas causas posibles está el cáncer. La quimioterapia, la radioterapia o la extirpación del tumor, podrían eliminar la hiponatremia.

Los tratamientos para la hiponatremia pueden incluir: administración de líquidos intravenosos, medicamentos de alivio de los síntomas, restricción de agua.

Cómo movilizar a un herido

Cuando prestamos socorro a un accidentado debemos tratarlo siempre como si tuviese lesión cervical, ante la imposibilidad de estar seguros de que no la tiene. Para ello debemos conocer técnicas de movilización de heridos.

Cómo movilizar a un herido

Cuando estamos brindando primeros auxilios a un herido, no tenemos forma de conocer con seguridad si tiene una lesión cervical, por eso debemos siempre actuar como si existiera e intentar no mover al herido, a menos que sea imprescindible. Pero esto implica que debemos saber cómo movilizar a un herido, de lo contrario podríamos ocasionarle un daño irreparable.

En primeros auxilios existe una serie de normas para la movilización y transporte de heridos de forma segura, que contempla posibles lesiones cervicales.

Cómo movilizar y trasladar a un herido

Nunca debemos mover a un herido si se puede atender en el lugar o aguardar por ayuda. Sólo en caso de que sea vital para el herido, su traslado, lo movilizaremos.

En caso de peligro inminente (incendio, explosión, avalancha, intoxicación, debido a un paro cardiorespiratorio, entre otros) moveremos al herido, siempre que:

• En caso de existir fractura, tenga los huesos inmovilizados.

• Hayan sido bloqueadas las hemorragias severas.

• El pulso o respiración, hayan sido restablecidos con la reanimación cardíaca o respiratoria.

También es de gran importancia cuidar la salud del socorrista, por lo que se seguirá un procedimiento para el transporte del lesionado:

• Levantar al lesionado con los brazos (del socorrista) lo más pegados al tronco.

• No forzar muñecas o tobillos, emplear la fuerza de los músculos más potentes (glúteos, bíceps, cuádriceps, etc.).

• Buscar un buen apoyo para los pies. Esto es muy importante cuando se trata de mover heridos en una montaña, al aire libre, etc. evitaremos apoyarnos en superficies sueltas, como arena, rocas sueltas, etc.

• Para levantar a un herido, no se debe flexionar la cadera, sino las rodillas, mientras mantenemos la cadera extendida.

• Evitar las rotaciones de columna o torsiones mientras se carga con el herido, concentrando la fuerza en los músculos abdominales y de ese modo fijar la columna, evitando lesiones.

• Caminar despacio, con paso medio y las piernas separadas.

Técnicas para movilizar a un herido de forma segura

• Técnica de la cuchara: cuando sólo se puede acceder a la víctima por un lado. Tres socorristas se arrodillan junto a la víctima e introducen sus manos debajo de ella a la altura de la cabeza y hombros; la parte baja de la espalda y muslos; las piernas por debajo de las rodillas. A un mismo tiempo colocan sobre las rodillas a la víctima, mientras un cuarto coloca una camilla por debajo de la víctima. Al mismo tiempo, depositan a la víctima sobre la camilla.


• Técnica del puente:
cuando se puede acceder a la víctima por los dos costados. También requiere de cuatro socorristas. Tres que se colocan sobre la víctima con las piernas a sus lados y lo levantan por la cabeza y hombros, la región lumbar, y los pies. El cuarto desliza la camilla bajo la víctima desde la cabeza hacia los pies. Luego colocan a la víctima en la camilla.

• Maniobra Rautek: se utiliza para retirar a un accidentado del interior de un automóvil, protegiendo su columna vertebral al hacerlo. Si el accidentado tiene los pies enganchados al auto, se liberan en primer lugar. El socorrista se acerca a la víctima por un costado y lo toma por debajo de las axilas, sujetándole el brazo por la muñeca con una mano y con la otra el mentón. Afirmando a la víctima contra su pecho. Muy lentamente extrae a la víctima del auto, manteniéndole el tronco, la cabeza y el cuello en un solo bloque. Una vez que tiene a la víctima fuera del auto, la deposita sobre una camilla o sobre el suelo. Esta maniobra sólo se realiza cuando la permanencia de la víctima en el vehículo es un riesgo para su vida.

• Traslado en brazos: este es un método para mover a un accidentado, para un rescatista solo. Sólo sirve para víctimas de lesiones leves. Se sostiene a la víctima por debajo de las rodillas y por la espalda. Sólo se puede practicar en caso que la víctima tenga un peso que lo permita.

• Traslado sobre la espalda (a cuestas): el socorrista carga a la víctima sobre su espalda, soportando el peso del mismo sobre su tronco. Es un método bastante fácil, pero sirve solo para víctimas de lesiones leves que estén conscientes. Requiere de la colaboración de la víctima.

Arrastre de la víctima: este método sirve para trasladar a víctimas pesadas o en sitios angostos o de difícil maniobrabilidad. Se puede arrastrar a la víctima por las axilas, por los pies, con una manta o atando las muñecas de la víctima con un pañuelo y colgando sus brazos del cuello del socorrista, que se trasladará gateando a horcajadas de la víctima.

Otras formas de traslado emplean una silla para transportar a la víctima. También se puede hacer una silla con las manos.

Cómo aplicar vendajes correctamente

Es muy importante que sepamos cómo aplicar vendajes correctamente, a la hora de prestar primeros auxilios a un lesionado, de lo contrario podemos ocasionar más daño que beneficio.

Cómo aplicar vendajes correctamente

Primero que nada, vamos a definir qué es un vendaje, se trata de ligaduras confeccionadas con tejidos, preferentemente de algodón, para envolver una parte del cuerpo lesionada. Es muy importante saber cómo aplicar vendajes correctamente, un vendaje mal colocado podría ocasionar más daño que beneficio.

Los vendajes se emplean en casos de heridas, fracturas, esguinces, luxaciones y hemorragias, y cada problema tiene su tipo específico de vendaje. Los procedimientos en los que utilizaremos vendajes son: para sujetar apósitos, fijar entablillados y fijar articulaciones.

Las vendas pueden ser de lienzo, de gasa, de muselina, elásticas o enyesadas. Cada una tiene una utilidad diferente: las de lienzo se utilizan en heridas cortantes o lesiones musculares, las de gasa se usan para quemaduras y todo tipo de herida que necesite airearse, las elásticas son para lesiones musculares y las enyesadas para fracturas.

 

Tipos de vendajes

Hay muchas maneras de colocar un vendaje, dependiendo del tipo de lesión:


• Vendaje circular:
se utiliza para iniciar o finalizar un vendaje, generalmente en los miembros, tronco o cabeza. La venda debe rodear completamente el sector de cuerpo a vendar. Es empleado para controlar hemorragias, sujetar apósitos.


• Vendaje espiral:
empleado usualmente para las extremidades. Cada vuelta cubre las dos terceras partes de la vuelta anterior. Se utiliza para sujetar apósitos o férulas en el brazo, muslo, mano, antebrazo y pierna. El vendaje debe comenzar en la parte más alejada del corazón, para que continúe en la misma dirección de la circulación sanguínea. Esto evitará que la circulación se corte o enlentezca y se inflame la extremidad. Siempre que sea posible dejaremos libre de vendaje la articulación y los dedos (de la mano o el pie), para permitir los movimientos.


• Vendaje en espiral con doblez:
para el antebrazo o la pierna. Comienza con dos vueltas circulares que fijan el vendaje y se dirige hacia el corazón, en forma de espiral. Para el antebrazo, se comienza por el pulgar, se rodea y luego se sigue con la mano. Luego se cubre el antebrazo. Se termina con dos o tres vueltas circulares.


• Vendaje en ocho o tortuga:
se emplea para articulaciones, pues permite una cierta movilidad. Para aplicarlo es necesario que la articulación (codo, muñeca, tobillo, rodilla, hombro) esté levemente flexionada. Se comienza con una vuelta circular en medio de la articulación, luego se dirige la venda hacia arriba y luego hacia abajo, formando ochos, de manera que la venda se cruce en el centro de la articulación.

• Vuelta recurrente: este vendaje se emplea para las manos o muñones de amputación y para las puntas de los dedos. Se fija el vendaje con una vuelta circular y se lleva hasta el extremo del dedo o muñón y luego se vuelve hacia atrás. Se hace un doblez y se vuelve a la parte alejada (distal). Se fija con una vuelta circular.

Primeros auxilios en caso de quemaduras

Una quemadura es una lesión en la piel ocasionada por diversos agentes: térmicos, químicos y eléctricos. Las quemaduras se clasifican de acuerdo a su gravedad y la capa de piel que afectan.

Una quemadura, es una lesión en la piel, que puede estar originada en distintos agentes: térmicos (llamas, superficies calientes, líquidos calientes, otras fuentes de calor, pero también objetos con temperaturas demasiado bajas), químicos y eléctricos.

Las quemaduras se clasifican de acuerdo a la capa de la piel que se vea afectada por la misma y se dividen en: quemaduras de primer grado (afectan a la capa superficial de la piel, no revisten gravedad), quemaduras de segundo grado (afectan a las capas de la piel que están debajo de la superficie, su gravedad es variable de acuerdo a la profundidad y a la extensión de la misma), quemaduras de tercer grado (afectan a todas las capas de la piel y al tejido subyacente, son de gravedad y suelen dejar cicatrices profundas).

Ante cualquier quemadura que revista cierta importancia, se hace necesario solicitar asistencia médica de inmediato, pero existe una serie de acciones que podemos tomar para minimizar las consecuencias de la quemadura. Siempre es importante seguir las instrucciones que nos brinden desde el servicio de asistencia, en tanto llega la ayuda médica.

Las quemaduras más comunes son las térmicas y suelen ser producto de accidentes diversos.

 

Primeros auxilios que podemos brindar a un quemado:

En general se aconseja colocar la zona afectada bajo el agua corriente fría, cuidando que la presión de la misma no sea excesiva y dañe la piel. Esto permite enfriar los tejidos quemados y evitar que la piel se siga destruyendo.

Al mismo tiempo, debemos procurar la asistencia médica. Mientras llega el médico, solicitaremos instrucciones a la central médica para tratar más efectivamente la quemadura.

Es importante la administración de primeros auxilios a los quemados para disminuir las consecuencias de la quemadura, esto puede contribuir a evitar la formación de cicatrices, deformaciones o discapacidad. Las zonas más peligrosas para recibir quemaduras son: la cara, las manos, los pies y los genitales.

En caso de quemaduras graves, las personas mayores de 60 años y los niños menores de 4 años, son los más expuestos a complicaciones y muerte.

Cuando la quemadura está cubierta por ropa, siempre es conveniente retirar la prenda para que no dañe la piel, salvo en el caso que la tela esté pegada a la piel, en dicho caso, debemos aguardar al médico para que se encargue.

Luego de lavar la quemadura, podemos aplicar una gasa estéril o un vendaje estéril, seco. Debemos colocarlo de forma que no ajuste la zona.

Las quemaduras menores, no suelen requerir de tratamiento adicional para su curación. En todos los demás casos, se debe solicitar asistencia médica.

Si una persona se está prendiendo fuego, debemos intentar que ruede por el piso, al tiempo que la cubrimos con una manta, para apagar las llamas. Es importante no emplear una manta de materiales sintéticos, pues tomaría fuego rápidamente. Luego retiramos las prendas quemadas, salvo que estén pegadas a la piel, en cuyo caso, dejaremos la tarea para los médicos. En caso de ser necesario, procederemos a la reanimación cardiopulmonar. Es importante evitar aplicar ungüentos. Tampoco debemos reventar cualquier ampolla que apareciera. Mantendremos a la persona acostada y con los pies elevados. Controlaremos el pulso y la respiración mientras llega el médico.

La hemiplejia

La hemiplejia es una pérdida del movimiento que afecta a la mitad del cuerpo y se origina en una lesión encefálica. Esta afección puede ocurrir sin distinción de sexo o edades, pero es más frecuente en hombres de edad avanzada o mediana.

La hemiplejia es la pérdida del movimiento que afecta a la mitad del cuerpo. Dicha parálisis está ocasionada en una lesión encefálica o del segmento superior de la médula espinal.

La hemiplejia puede sobrevenir a cualquier edad y sexo, pero suele atacar con mayor frecuencia a los hombres de avanzada y mediana edad.

Entre las causas probables están los accidentes cerebro vasculares como la trombosis y la hemorragia, de los vasos sanguíneos del encéfalo, las que se desencadenan por un aumento en la presión sanguínea o por degeneración del vaso sanguíneo.

Las dificultades en el control del movimiento voluntario serán mayores o menores, según la gravedad y la situación de la lesión. La hemiplejia va desde la hemiparesia que es la pérdida parcial del control del movimiento voluntario, hasta la pérdida total del mismo, la hemiplejia propiamente dicha.

La hemiplejia se asocia con una alteración en el tono postural, debido a un desequilibrio entre el control voluntario del movimiento y el control involuntario.

El paciente hemipléjico experimenta una alteración en las sensaciones provenientes de la parte del cuerpo afectada.

Como las fibras del sistema piramidal se cruzan antes de ingresar a la médula espinal, lo que hace que una mitad del encéfalo, controle la mitad contraria del cuerpo, por esta misma razón, cuando la lesión se localiza en una mitad del encéfalo, paralizará la mitad contraria del cuerpo.

Se pierde entonces la información de retorno que el cuerpo brinda, además del control voluntario, lo cual nos permitiría reconocer nuestra postura en un momento determinado. La información llega al encéfalo, pero la falla se da en el procesamiento.

 

Las distintas fases de la hemiplejia:

La hemiplejia se presenta en diferentes fases, donde se da una alteración del tono postural (hipertonía o hipotonía de la mitad afectada).

De acuerdo a la zona del cerebro que esté afectada, el hemipléjico puede sufrir alteraciones en el lenguaje como afasia, si la alteración es total; disfasia, cuando la alteración es parcial.

Fase de Ictus: en paciente entra en una etapa de estupor debido a la lesión que se está produciendo (embolia, trombosis, hemorragia, etc.), incluso puede ocasionar el coma. Esta fase tiene una duración variable que va entre unos cuantos minutos a varias semanas.

Fase flácida: es la fase siguiente, el paciente se va despertando. Sus músculos pierden la capacidad de contraerse en la mitad afectada. Los músculos no se paralizan por igual, sino que lo hacen en mayor grado cuanto más alejado esté del tronco, en este período. Esto se acompaña de una hiporeflexia. Cuanto más tiempo demore la transición de la fase de ictus a la flácida, mayores serán las secuelas.

Fase espástica: la flacidez (hipotonía) es sustituida por la espasticidad, es cuando aparecen las deformidades.

En el primer año y medio o dos años, posteriormente a la fase de ictus, el paciente experimenta recuperaciones espontáneas, independientes del tratamiento. La tarea del fisioterapeuta es incorporar las sucesivas recuperaciones espontáneas del paciente al tratamiento.

Entre los primeros cuidados que se brindan a los pacientes hemipléjicos se incorporan cambios posturales. Es necesario evitar que las articulaciones se rigidicen y también evitar las retracciones musculares. Es recomendable colocar al enfermo en una cama dura y en una postura horizontal el mayor tiempo que sea posible, esto evitará flexiones innecesarias. Se deben realizar movilizaciones pasivas dos veces por día en todas las articulaciones afectadas.

Cuando el paciente esté en condiciones de hacerlo, se lo coloca sentado, para que no pierda el sentido del equilibrio. A continuación se lo coloca de pie para intentar caminar.

El cáncer de piel

El cáncer de piel es un conjunto de enfermedades neoplásicas con distintas causas, pero todas se manifiestan sobre la piel. Dentro del mismo, ubicamos todos los tumores cancerosos, excepto el melanoma maligno, que se origina en los melanocitos.

Se conoce como cáncer de piel a un conjunto de enfermedades neoplásicas que tienen diversos orígenes y diagnósticos, pero que tienen en común su ubicación sobre la piel. Dentro del cáncer de piel incluimos todos los tumores cancerosos excepto el melanoma maligno, el que se origina en los melanocitos.

Un cáncer de piel es un crecimiento anormal de las células cutáneas. Estos crecimientos requieren de tratamiento para que no se extiendan por otras partes como órganos y tejidos.

Los diversos tipos de cáncer de piel se clasifican de acuerdo al tipo de células epidérmicas que estén afectadas.

 

Las causas del cáncer de piel:

Hay una serie de elementos que pueden desencadenar la aparición del cáncer de piel:

– Exposición excesiva a los rayos ultravioleta, sobretodo, provenientes del sol. Pero también los que provienen de cabinas y lámparas bronceadoras.

– Exposición a ciertas radiaciones como la radioterapia.

– Exposición a productos químicos nocivos como el arsénico, la parafina, la hulla, la brea industrial y ciertos aceites.

– Lesiones graves o inflamaciones sobre la piel, que se extienden mucho en su duración.

– El xeroderma pigmentoso, una condición hereditaria que disminuye la capacidad que tiene la piel para reparar daños sobre el ADN, como resultado de la exposición a la luz solar.

– El síndrome de nevus basocelular, afección hereditaria que provoca tumores cancerosos en las células basales.

 

Síntomas del cáncer de piel:

Entre los síntomas del cáncer de piel podemos destacar: manchas, protuberancias que crecen, úlceras que no cicatrizan.

El carcinoma de células basales se manifiesta mediante zonas enrojecidas, escamosas y planas. También con pequeñas áreas de textura cerosa, brillante y translúcida. Además puede presentar vasos sanguíneos visibles o zonas con coloración negra, azul o café.

El carcinoma de células escamosas aparece como protuberancias crecientes, cuya superficie tiene textura áspera. También pueden verse como manchas rojizas planas, que se extienden lentamente. En ocasiones, aparecen como áreas similares a las de piel normal.

El sarcoma de Kaposi comienza normalmente como una reducida zona morada y posteriormente se convierte en tumor.

La micosis fungoide en el comienzo se manifiesta como una erupción en la zona de las caderas, los glúteos y el bajovientre. Suele confundirse con una irritación o una alergia.

Los sarcomas se manifiestan como masas de tamaño considerable, emplazadas debajo de la piel. Las células de Merkel, son tumoraciones que se ven como nódulos rojos o como llagas, y se ubican en la cara, los brazos y las piernas.

Para una detección precoz del cáncer de piel, es conveniente practicar periódicamente un autoexamen frente al espejo, buscando cualquier anomalía en la piel.