Primeros auxilios psicológicos, la importancia de un buen consejo

Descubre cómo brindar los primeros auxilios psicológicos.

Primeros auxilios psicológicos, la importancia de un buen consejo

Aunque siempre asociemos los primeros auxilios con accidentes y otras emergencias médicas, la salud mental también puede presentar una emergencia en la cual debamos prestar primeros auxilios. Y en este caso, al igual que con cualquier otra emergencia, la rapidez y corrección de nuestro proceder, puede evitar complicaciones y graves consecuencias. Aprende cómo prestar primeros auxilios psicológicos, porque un buen consejo importa.

Los problemas están a la orden del día en la agitada vida actual y todos nos hemos encontrado en situaciones desagradables e indeseables como: la pérdida de un ser querido, fracaso laboral, rupturas de pareja, enfermedades, estrés, problemas económicos, etc. Algunas veces, estos problemas nos afectan indirectamente, a través de un ser querido, es entonces cuando debemos prestar los primeros auxilios psicológicos, convirtiéndonos en un apoyo emocional para quien sufre.

Si bien nuestro deseo de ayudar es muy grande, no siempre sabemos qué hacer ni cómo hacerlo, de modo que vamos a darte algunos consejos para que puedas prestar unos primeros auxilios psicológicos efectivos.

Consejos para prestar primeros auxilios psicológicos

Si nos vemos enfrentados a una emergencia emocional, debemos seguir algunos pasos que nos permitirán reconfortar a la persona para que pueda enfrentarse adecuadamente a la situación que la aqueja, sin desmoronarse.


Primer paso:

En primer lugar le haremos sentir que la escuchamos y que nos preocupamos por lo que le ocurre. Para lograrlo debemos lograr empatizar con la persona (sintonizar con ella). Para hacerlo tenemos que concentrar nuestra atención en esa persona, asentir, mostrar interés de manera activa. La invitaremos a hablar de lo que ocurre, a narrar los hechos y sus sentimientos al respecto. Luego expresaremos nuestro apoyo y comprensión. De esta forma lograremos que se sienta acompañada en su situación.

Lo que debemos hacer entonces es: escuchar atentamente y comunicar nuestra aceptación.

Lo que NO debemos hacer es: contar nuestra historia; ignorar los hechos o sentimientos; juzgar, tomar partido o reprochar a la persona.

Segundo paso:
Analizar la magnitud del problema: para ello formularemos preguntas acerca del presente, pasado y futuro inmediato. Preguntar: qué ocurrió, cómo se siente, qué piensa, qué puede hacer. El pasado inmediato nos dice qué fue lo que ocurrió. El futuro inmediato nos enfoca en posibles riesgos para la persona. Apunta a prepararse para las soluciones inmediatas.

En este caso debemos formular preguntas abiertas y conducir a la persona a una mayor claridad del suceso.

Lo que NO debemos hacer es: formular preguntas de si/no; darle la razón del problema.v

Tercer paso:
Cuando lo anterior está claro, puedes comenzar a buscar posibles soluciones. Pero no debes imponer soluciones, sino simplemente acompañar a la persona en su propio razonamiento para que arribe a soluciones propias.

Lo que debes hacer es alentar la lluvia de ideas y establecer las prioridades.

NO debes evitar examinar ningún obstáculo, no permitas que las necesidades se mezclen.

Cuarto paso:
Si fuera necesario puedes ayudar a la persona a realizar alguna acción.

Puedes ir paso a paso, establecer metas concretas a corto plazo, confrontar si es preciso, ser directivo si es necesario.

NO debes intentar una solución total en el momento, tomar decisiones de largo alcance, ser tímido o prometer cosas o soluciones.

Quinto paso:
Una vez que haya finalizado el momento crítico, debemos mantener el interés, preguntando a la persona cómo le resultaron las cosas.

Podemos proponer una nueva conversación, preguntar cómo van las cosas.

NO debemos asumir que la persona puede hacer todo por sí mismo. No olvidemos que por eso necesitó nuestra intervención en primera instancia.

Cómo descartar agujas y objetos punzantes, prevenir es mejor que curar

Te brindamos la información para que sepas cómo descartar agujas y objetos punzantes de manera segura.

 Cómo descartar agujas y objetos punzantes, prevenir es mejor que curar

Brindar primeros auxilios a alguien puede requerir de aplicar inyecciones, efectuar test clínicos, etc. En estos casos, luego de que hayamos utilizado la aguja debemos deshacernos de la misma de manera segura, para que nadie vaya a salir herido o corra riesgo de contagio. Conoce una forma segura de descartar agujas y objetos punzantes, porque prevenir es mejor que curar.

Dados los tiempos que corren, es tu responsabilidad el deshacerte de todo objeto peligroso de manera segura y para ello debes utilizar un contenedor para agujas y suministros médicos usados. Estos contenedores están diseñados especialmente para dichos objetos, para evitar que puedan actuar como transmisores de infecciones.

Si te estás preguntando, ¿por qué usaría agujas u objetos punzantes? Hay muchas situaciones que las requieren, aunque no lo parezca a simple vista.
• Diabéticos insulinodependientes que deben inyectarse frecuentemente insulina con jeringa o pluma de inyección.
• Test casero de glicemia para diabéticos.
• Inyección de epinefrina para shocks alérgicos.

Cómo descartar agujas y objetos punzantes de forma segura

¿Por qué no puedes tirar las agujas y objetos punzantes a la basura? Es simple, porque pueden ocasionar lesiones, tanto a ti mismo como a otras personas. Las agujas están contaminadas con sangre u otros fluidos corporales, luego de que las usas y pueden transmitir una serie de enfermedades e infecciones, comenzando por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), la hepatitis B, la hepatitis C, entre otras.

Entonces, ¿qué haces con tus agujas usadas? Hay normas especiales que nos dicen cómo deshacernos de las agujas y lancetas de forma segura. Para ello existen contenedores rígidos con tapa de seguridad, diseñados para este propósito.

También debes ser cuidadoso mientras utilizas las agujas y otros objetos punzantes, para que nadie pueda salir herido.

No debes poner las agujas usadas en el cubo de la basura de tu hogar o en cualquier contenedor de residuos que no haya sido diseñado para este propósito. Tampoco debes colocarlas en cualquier recipiente que vayas a tirar a la basura, como una caja plástica de comida o una lata o botella. Alguien puede recogerla de la basura y herirse.

Luego que hayas colocado la aguja en su contenedor, no intentes retirarla. Estos contenedores puedes conseguirlos con una prescripción médica o de un profesional de la salud.

Una vez que hayas llenado tu contenedor deberás entregarlo a quien esté encargado de recogerlos en tu zona. Tu médico te informará al respecto. Algunos ayuntamientos se encargan de esta labor, también algunas clínicas y farmacias, lo hacen de forma gratuita.

Cómo actuar en caso de terremotos, medidas de seguridad

Descubre todo lo que necesitas saber para actuar correctamente en caso de terremotos y las medidas de seguridad apropiadas.

Cómo actuar en caso de terremotos, medidas de seguridad

La naturaleza es grandiosa y merecedora de toda admiración, pero en ocasiones nos castiga con su furia sin que podamos defendernos. Sepa cómo actuar en caso de terremotos, medidas de seguridad para minimizar los daños.

Para quienes viven en zonas de terremotos, es esencial conocer los procedimientos de seguridad y de primeros auxilios en caso de que uno de estos desastres ocurra. Hay siete pasos básicos a seguir en el protocolo de terremotos, orientados a prevenir daños y a la toma de acciones durante y después del terremoto. Vamos a explicar cada uno de estos siete pasos que pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte en caso de que ocurra un terremoto.

Medidas de seguridad en caso de terremotos


1. Reducir y eliminar peligros en casa:

Es importante eliminar o disminuir los riesgos en la casa, para evitar lesiones y heridas durante el terremoto, que pueden llegar a ser mortales. Identifica y corrige los objetos peligrosos: televisores, librerías, computadoras, muebles, calentadores de agua, etc. Asegura todos estos elementos a las paredes y pisos con abrazaderas, para evitar que caigan durante los temblores. También deben asegurarse los objetos de garajes, galpones y buhardillas, para evitar heridas, roturas y posibles derrames de materiales o sustancias peligrosas. Las puertas de armarios y placares deben tener seguro para evitar que se abran durante el temblor y su contenido caiga sobre las personas de la casa. Evite colocar estanterías, cuadros, espejos y objetos contundentes sobre camas y sofás.

2. Vivienda segura:
La mayoría de las viviendas no están preparadas para soportar un terremoto, por lo que deberíamos consultar con expertos en la materia para que nos aconsejen la forma de mejorar la integridad estructural de nuestra casa. Uno de los principales problemas son los cimientos inapropiados para soportar los movimientos del terreno. También los muros y albañilería sin refuerzos, los pisos poco resistentes, representan un riesgo en caso de terremoto. Lo ideal es pedir un peritaje por parte de arquitectos e ingenieros que identifiquen las debilidades estructurales de la vivienda y nos ayuden a reforzarlas en caso que sea posible, para estar prevenidos para el próximo terremoto.

3. Plan de emergencia:
Tener un plan de emergencia para un terremoto es muy importante y nos permitirá saber cómo actuar llegado el momento, en lugar de improvisar. Dentro de dicho plan debemos incluir: plan de evacuación y reunión de todos los miembros de la familia. También pondremos nombre, número telefónico y dirección de algún amigo, pariente o contacto fuera de la zona, a quien acudir si es necesario. Incluiremos además una ubicación para las provisiones de emergencia y toda información que podamos necesitar.


4. Formación de equipos de desastre:

Si vivimos en zona de terremotos, debemos contar con equipos y provisiones almacenados en un sitio accesible de la vivienda o el automóvil. Las provisiones de emergencia pueden sacarnos de un apuro en caso de que nos veamos afectados por un terremoto de gran intensidad. Dentro de las provisiones debemos incluir: alimentos, agua, linternas, baterías y pilas, radios portátiles, botiquín de primeros auxilios, dinero en efectivo, medicamentos, un silbato para terremotos, extinguidor para incendios, navaja, herramientas, etc.

5. Cómo comportarse:
Todos los miembros de la familia deben aprender cómo comportarse durante un terremoto, esto reducirá el riesgo de sufrir lesiones y podría salvarles la vida. La regla de oro en caso de un terremoto es: agáchate, cúbrete y agárrate. Estas simples acciones nos pueden mantener a salvo. Agáchate y métete debajo de una mesa o escritorio fuerte, agárrate firmemente. Debes prepararte para moverte con el mueble elegido hasta que deje de temblar.

6. Inspección:
Cuando el terremoto haya pasado, lo primero que debes hacer es revisar si todos están bien, si presentan lesiones o heridas que requieran de asistencia inmediata. Es importante recibir entrenamiento en primeros auxilios y técnicas de evaluación de daño, para que puedas prestar los primeros auxilios y puedas identificar peligros inminentes como tuberías de gas, agua, drenajes, cables eléctricos, dañados. También debes saber cómo reportar dicho daño al gobierno local, para que puedan solucionarlo. Es una buena idea que la mayor parte de la familia sepa cómo administrar los primeros auxilios, en caso de que se lesione alguno de los miembros de la misma.


7. Comunicación:

Cuando ocurre un terremoto, las comunicaciones son un gran aliado para la recuperación. Tu radio portátil te permitirá enterarte de los anuncios oficiales y obtener información que podría serte de gran utilidad. Si la vivienda se dañó, es necesario contactarse con el agente de seguros lo antes posible, para iniciar el reclamo. También te permitirán conocer información acerca de amigos y parientes que pudieran vivir en la misma zona que tú y desees saber sobre ellos.

Qué hacer ante un caso de golpe de calor

Consejos para actuar ante un caso de golpe de calor.

Qué hacer ante un caso de golpe de calor

No debemos confundir “golpe de calor” con hipertermia o insolación, pues son cosas diferentes. La insolación es la consecuencia de la exposición directa al sol, mientras que el golpe de calor resulta de la exposición a cualquier fuente de calor y sus síntomas pueden ser graves. Sepa qué hacer ante el golpe de calor.

El golpe de calor es peligroso para el organismo pues ocasiona una suba repentina y excesiva de la temperatura corporal, que puede sobrepasar la capacidad del cuerpo. El calor excesivo produce un mal funcionamiento del organismo y lo afecta tanto exterior como interiormente.


Síntomas:

• Cara congestionada.
• Dolor de cabeza.
• Sed intensa y sensación de fatiga.
• Náuseas y vómitos.
• Calambres musculares y convulsiones.
• Ausencia de sudoración, con piel seca, caliente y enrojecida.
• Alteraciones de la conciencia (somnolencia).
• Alteraciones circulatorias y respiratorias.

Las personas que realizan actividades físicas cuando hace calor y hay mucha humedad ambiente, pueden experimentar mareos y desvanecimientos.

Las personas más sensibles a los efectos del calor son: los niños, los ancianos, los obesos y los pacientes que toman ciertos medicamentos.

Cómo actuar en un caso de golpe de calor

El golpe de calor sobreviene cuando la persona tiene una temperatura corporal superior a los 40ºC, pero además está acompañado por pulso acelerado que se debilita, y una disminución de la frecuencia respiratoria. Esta situación requiere de tratamiento inmediato porque implica un riesgo de vida para la persona.

• Lo primero que debes hacer es llamar a un médico.
• Ante los síntomas de mareo y desvanecimiento, se debe acostar a la persona en un sitio fresco bajo techo.
• Si la situación no es grave y la persona está dispuesta, puedes brindarle una bebida dulce (café con azúcar, refresco), o agua con sal (1 cucharada de sal por litro de agua).
• Aplica paños fríos o bolsas de hielo sobre la cabeza, bajo las axilas y en la ingle, para que baje la temperatura corporal.
• Si la temperatura no baja o aumenta, retira la ropa y cúbrelo con una sábana mojada, o échale agua fría sobre el cuerpo si no tienes una sábana. Mantén a la persona mojada y fresca hasta que llegue la ayuda o hasta que su temperatura se normalice.

Las personas que sufren de enfermedades debilitantes resultan más sensibles a los ataques térmicos.

Primeros auxilios ante un caso de pérdida de conciencia

Consejos e ideas para brindar los primeros auxilios ante la pérdida de conciencia.

Primeros auxilios ante un caso de pérdida de conciencia

Puede ocurrir en cualquier parte y nadie está exento de que le suceda, por eso vamos a darles algunos consejos para que puedan brindar los primeros auxilios ante un caso de pérdida de conciencia.

Primero que nada vamos a definir qué es la pérdida de conciencia. Es cuando una persona no puede realizar ninguna de las actividades conscientes, o sea, ver, oír, hablar, incorporarse o moverse. Es un estado parecido al sueño, pero la persona no puede despertar de este estado tan fácilmente como del sueño.

También podemos considerar como pérdida de conciencia cuando la persona no está inconsciente, pero está confusa, desorientada o en estado de estupor.

Cualquiera de las situaciones antes mencionadas debe tratarse como si fuera una emergencia médica.

Causas: Las causas de la pérdida de la conciencia pueden ser variadas: una enfermedad, una lesión, el alcoholismo, la drogadicción.

Los desmayos suelen tener su origen en una baja en los niveles de glucemia en sangre, baja de la presión arterial, deshidratación, pero también pueden deberse a trastornos más serios, como afecciones del sistema nervioso, afecciones cardíacas. En estos casos, el médico resolverá si es necesario realizar exámenes. También tienen causas más comunes, aunque resulten un tanto insólitas, como toser muy fuerte, hiperventilación, esfuerzo desmedido al defecar.

Síntomas: la persona no reacciona ante el contacto, el sonido, la actividad u otra estimulación. Luego de que la persona reacciona, puede presentar: confusión, somnolencia, cefalea, incapacidad para mover partes del cuerpo, incapacidad para hablar, mareos, pérdida del control de esfínteres, taquicardia, estupor.

Primeros auxilios en caso de pérdida de la conciencia

• En primer lugar llama a la emergencia o solicita que alguien lo haga.
• Revisa las vías respiratorias de la persona.
• Controla su respiración y el pulso. En caso necesario, inicia la respiración boca a boca o la reanimación cardio-pulmonar (RCP). Este punto, siempre que sepas cómo hacerlo correctamente, en caso contrario, podrías ocasionar más daño.
• Si la persona se encuentra boca arriba y respirando, y no existe posibilidad de que haya una lesión de columna, voltéala hacia tu lado con mucho cuidado. Dobla sus piernas de forma que la cadera y las rodillas formen ángulo recto. Inclina un poco la cabeza hacia atrás para que las vías respiratorias queden abiertas. Si se detiene el pulso o la respiración, colócala nuevamente boca arriba e inicia la RCP.
• Si puede haber una lesión en la columna, no muevas a la víctima.
• Es importante que mantengas a la persona caliente mientras llega la ayuda.

• Si estás presente cuando la persona se desmaya, intenta evitar que caiga al piso. Acuéstala boca arriba en el piso y levántale los pies para irrigar el cerebro.
• Una vez que la persona recobre el conocimiento, suminístrale alguna bebida dulce o algo dulce para comer.

No debe hacerse:
• Suministrar líquidos o comidas a personas inconscientes.
• Dejar a una persona inconsciente sola.
• Colocar una almohada debajo de la cabeza de una persona inconsciente.
• Abofetear o echar agua en la cara de una persona inconsciente para reanimarla.

Las personas con enfermedades conocidas como diabetes o alergias extremas, deben llevar una identificación o brazalete que anuncie su condición.

Prevención de accidentes en amputados

Conozca la forma de prevenir en casa los accidentes en amputados.

Prevención de accidentes en amputados

Es evidente que la vida cambia sustancialmente ante la pérdida de una parte de nuestro cuerpo, principalmente en lo que se refiere a los movimientos. Es necesario aprender nuevamente a realizar las tareas más elementales y por tanto estamos sujetos a accidentes. La mejor forma de prevención de accidentes en amputados es tomar ciertas medidas de seguridad que atiendan a evitar caídas y otros problemas de salud.

Todos los días sufrimos una serie de pequeños accidentes, ya sea en casa o en el trabajo. Generalmente no son más que una molestia, como derramar líquido sobre nosotros mismos, un golpe al abrir una puerta, etc., pero cuando hemos perdido un miembro o alguna otra parte de nuestro cuerpo, estos accidentes pueden ocasionar mucho más daño, o incluso, pueden convertirse en accidentes serios, debido a que nuestra realidad cambió.

Vamos a comentarles algunos accidentes frecuentes que todos sabemos cómo evitar, pero que requieren de ciertos ajustes cuando estamos amputados.

Medidas de seguridad para la prevención de accidentes en amputados

Uno de los accidentes más graves a que está expuesto un amputado son las caídas. Éstas no sólo pueden reabrir heridas, sino que pueden ocasionar nuevas, lo cual puede resultar muy perjudicial para la salud. Por eso vamos a sugerirles algunas medidas que pueden tomar tanto en el hogar, como fuera de él, para evitar las caídas.

En el baño: uno de los sitios más peligrosos del hogar es el baño y justamente es uno de los sitios donde solemos descuidarnos. Los pavimentos suelen ser resbaladizos, o estar mojados, todo lo que nos rodea es de materiales cerámicos o pétreos, por lo que una caída difícilmente pueda verse amortiguada. Es importante que nos conduzcamos con cautela por el baño y de ser posible, que instalemos pasamanos en los lugares críticos, para tener de dónde aferrarnos.


Ampliar los espacios:
en toda la casa, es importante abrir los espacios, pues necesitamos de mayor amplitud para nuestros movimientos. Es aconsejable despejar los espacios transitables y ampliarlas, cosa que no ocurre normalmente en los hogares, sobre todo con la escasez de espacio de las viviendas actuales. También debemos quitar estorbos visuales, pues necesitamos tener un buen ángulo visual para desplazarnos seguros.

Alfombras: representan un riesgo de caídas muy importante, por lo que se recomienda eliminarlas de toda la casa. Tanto las alfombras como las moquetas, pues aunque estén pegadas al piso, no permiten el deslizamiento de muletas, zapatos, prótesis, ocasionando accidentes indeseados.

Escaleras: son un obstáculo que exige nuestro mayor cuidado, tanto en caso de que utilicemos muletas, como prótesis, debido a la gravedad que significa una caída desde una escalera. Inclusive, en algunos casos, es conveniente transitarlas en compañía.

La calle: es un espacio que ofrece variados retos para un amputado, las irregularidades del pavimento, los escalones, los suelos mojados y otros elementos que dificultan el traslado fluido. Por tanto, es preciso andar con cuidado y mirando bien dónde se pisa o se apoyan las muletas, debido a desniveles en las baldosas de las veredas, pequeños hoyos u otros elementos que puedan desestabilizarnos y provocar la caída.

En los supermercados: como en cualquier otra gran superficie, los supermercados están llenos de dificultades. El suelo suele ser muy deslizante o estar mojado. Los productos pueden caer de las estanterías a causa de un cliente descuidado y ocasionar una caída o lesión. El derramamiento de líquidos, harina, arroz u otros alimentos que tornen el suelo resbaladizo, representan un peligro para quienes utilizan muletas o prótesis.

El ejercicio físico: es vital para un amputado, pues fortifica los músculos, elimina materia grasa, mantiene el control del peso corporal, mantiene la flexibilidad de las articulaciones, da agilidad a los movimientos y aumenta los reflejos. Los deportes más recomendados son: bicicleta fija o móvil, levantamiento de pesas, ejercicio en el gimnasio y la natación (es el más completo para los amputados).

Cuidar la salud en el caso de miembros amputados

Consejos para mantener la salud en el caso de miembros amputados.

Cuidar la salud en el caso de miembros amputados

Una de las situaciones más difíciles de sobrellevar en la vida, es la pérdida de un miembro. Todo es más difícil y se hace necesario aumentar las precauciones para cuidar la salud en el caso de miembros amputados.

Las personas con miembros amputados deben seguir una serie de pasos para cuidar su salud y prevenir complicaciones, entre los que se encuentra el cuidado de su peso corporal, que es capital en estas circunstancias, ya que el sobrepeso obliga al resto del cuerpo a realizar mayores esfuerzos, al igual que a la prótesis.

También son importantes los cuidados y la higiene de las prótesis, ya que de ello depende el buen funcionamiento de las mismas y en definitiva, la salud del paciente amputado.

El cuidado del peso corporal en el caso de miembros amputados

El peso corporal en una persona con uno o más miembros amputados es un factor esencial en el cuidado de su salud. No sólo por los daños que el sobrepeso ocasiona al organismo, sino, por lo que representa en cuanto al uso de las prótesis.

Debemos saber que las prótesis deben ajustarse con gran precisión a los muñones, por lo que una ligera variación del peso corporal, provocaría desajustes que tendrían consecuencias nefastas en el uso de las mismas.

Al aumentar de peso, el encaje de la prótesis no ajustará como es debido y habrá un desfasaje en el centro del equilibrio de la misma, por lo que el esfuerzo realizado forzará la musculatura del miembro con prótesis. Esto podría ocasionar lesiones.

Aún en el caso de que la persona haya engordado y ajustado el encaje de su prótesis convenientemente, si decide adelgazar, la prótesis ya no ajustará y podría ocasionar lesiones, que podrían resultar graves.

Por tanto, debemos evitar las variaciones de peso en lo posible, o al menos, hacerlas en forma gradual y con los ajustes necesarios de prótesis.

Cuidados de las prótesis en miembros amputados

Vamos a hablar de los cuidados regulares que una prótesis necesita para cumplir con sus funciones correctamente. Claro que hay una serie de cuidados que debe realizarlos un especialista y no el usuario, pero en casa es necesario brindarle una limpieza regular al encaje, principalmente la zona que está en contacto con la piel.

Ya sabemos que una prótesis descuidada o desaseada produce malos olores, pero también es la puerta de entrada a diversas enfermedades, infecciones y lesiones cutáneas. Por eso debemos limpiar diariamente las prótesis, a menos que se nos haya indicado otra cosa.

Para las prótesis que requieren el uso de silicona, la misma debe lavarse diariamente con jabón neutro. Es aconsejable dejarla secar al aire, pues si utilizamos paños o papel absorbente, quedarán pelusas en la silicona, lo cual tampoco es deseable.

Los encajes termoplásticos o de fibra de carbono deben limpiarse y desinfectarse a diario, para garantizar la higiene de la piel.

Es necesario limpiar todos los días, toda superficie de las prótesis que estén en contacto con la piel, para eliminar células muertas, polvo, grasa y toda suciedad que fomente la proliferación de hongos y bacterias.

Antes de utilizar alcohol para la higiene de prótesis, debemos consultar con el médico, pues algunos alcoholes atacan la piel, mientras que otros, pueden deteriorar el material de la prótesis.

Qué causa los accidentes

Los accidentes ocurren siempre debido a una causa, la que puede ser un hecho fortuito, en la minoría de los casos, o por un error humano, que incluye la subvaloración de los riesgos, carencia de equipos de seguridad o incapacidad para afrontar las dificultades.

Qué causa los accidentes

Cuando ocurre un accidente, no se trata de una casualidad, siempre existe una razón que causa los accidentes y puede tener origen en un error humano, lo que incluye una serie de factores, o a hechos fortuitos.

Cuando la causa del accidente es un error humano, puede deberse a: una subvaloración del riesgo que implica lo que se hace; a la carencia del equipamiento adecuado de seguridad; o a la incapacidad de afrontar las dificultades sufridas.

Descripción de las causas de accidentes

Subvaloración del riesgo: por lo general, esta causa es debida a ignorancia (desconocer los riesgos, los métodos de prevención, el equipamiento de seguridad o su manejo), en otros casos se debe a temeridad (ejecutar actos peligrosos sin tener conciencia de ello). Una forma de prevenir la subvaloración, sobre todo en el trabajo, en la conducción de vehículos y en los deportes, es conocer las normas de seguridad específicas de cada área y el uso del sentido común.


Carencia de equipamiento de seguridad:
esta es una de las causas de la mayoría de los accidentes laborales. Pero la carencia de equipamiento tiene dos motivos, uno es que no se cuente con el equipo de seguridad y la otra es que aún teniendo el equipo, no sea utilizado. En los casos en que se carece de equipos, suele deberse a factores económicos, ya sea porque no se tiene el dinero para comprar los equipos, o que hayan sido desestimados para ahorrar dinero y aumentar ganancias, es el caso común de las empresas que buscan sacrificar los gastos que corresponden a los trabajadores, para aumentar sus propias ganancias, esto suele ocasionar accidentes graves a los trabajadores y en definitiva, implican mayores gastos para la empresa. Cuando los equipos están, pero no son utilizados por los trabajadores, es responsabilidad de los mismos la ocurrencia de accidentes.

Incapacidad de afrontar las dificultades: es el caso típico del error humano. La consecuencia de esta incapacidad es el accidente. Puede evitarse con información apropiada acerca de las diversas tareas a desempeñar, ya sea en lo laboral, como en el manejo de vehículos o en la práctica de deportes.

Manual de primeros auxilios, sepa qué hacer

Siempre deseamos brindar nuestra ayuda en caso de presenciar un accidente o una crisis de salud, pero no siempre sabemos cómo hacerlo. Es necesario informarnos sobre los procedimientos para brindar primeros auxilios.

Manual de primeros auxilios, sepa qué hacer

Cuando una persona sufre algún problema de salud, si la ayuda que recibe no es la apropiada, podría resultar más perjudicial que el problema que inicialmente tenía, incluso podríamos provocarle la muerte. Por eso, lo mejor es informarnos sobre los procedimientos para brindar primeros auxilios. Como un primer acercamiento les brindamos este manual de primeros auxilios, para que sepa qué hacer en caso de accidentes.

En todos los países existen centros de la salud que brindan cursos y asesoramiento para aquellos que lo deseen, también las delegaciones de bomberos disponen de cursillos para aprender a brindar primeros auxilios. Si deseas aprender más al respecto, dirígete a ellos.

Para comenzar vamos a aclarar que los primeros auxilios son los cuidados inmediatos que se brindan a la persona accidentada o enferma, antes de que llegue la atención en un centro asistencial. Estos cuidados son entonces, provisionales y deben ser adecuados para ayudar a la víctima a mejorar.

En definitiva, el objetivo de los primeros auxilios es: conservar la vida de la víctima, evitarle complicaciones, tanto psicológicas como físicas, ayudarlo a recuperarse, asegurar que sea trasladado a un centro asistencial.

Normas generales para prestar primeros auxilios

• Ante un accidente o crisis de salud, el auxiliador debe proceder siempre de la siguiente manera:

• Actuar con seguridad. Si tenemos dudas, es mejor no hacer nada, antes que perjudicar a la víctima.

• Conservar la calma, para actuar rápida y tranquilamente. Esto además ayuda a la víctima y sus acompañantes, además de que nos permite actuar con certeza y corrección.

• Evitar el pánico ante el riesgo de vida de los asistidos.

• No dejar sola a la víctima. En caso de que estemos solos, debemos pedir ayuda a alguien que esté cerca o por celular.

• Primero debemos observar a la víctima, para ver qué tipo de lesiones tiene. Si la persona puede hablar, debemos interrogarla acerca de lo que le sucedió.

• Debemos evaluar a la víctima para determinar la gravedad de las lesiones, nuestra capacidad para asistirla, solicitar ayuda médica, si la víctima está aprisionada en el lugar del accidente, etc.

• Si tenemos varias personas heridas, deberemos asistir primero a los que tengan heridas más graves o que representen un peligro de vida.

• Si hay una persona atrapada en un automóvil u otra situación semejante y no podemos quitarla de ese sitio, concentraremos nuestro esfuerzo en tratar las heridas que estén a la vista, en reconfortar a la persona si está consciente, solicitar ayuda médica.

• En caso de que haya otras personas en el lugar del accidente, debemos solicitar su colaboración.

• Si existe peligro en el lugar del accidente, trataremos de ubicar a la víctima en un lugar seguro. De no ser posible, trataremos de reconfortarla lo más que nos sea posible, sin poner en riesgo nuestra propia vida.

• Si la persona está atrapada, podemos facilitarle la respiración aflojando su ropa. Si la persona está inconsciente, revisaremos sus vías respiratorias por si tiene algún objeto extraño y lo quitaremos para que pueda respirar.

• Ante la posibilidad de una lesión cervical, mantendremos a la víctima inmóvil, a menos que represente un riesgo para su vida. En caso de movilizarlo, aplicaremos los métodos para el traslado de heridos. Si la víctima puede moverse, la pondremos de lado para evitar la acumulación de fluidos que le impida respirar.

• No debemos dar líquidos a personas semi-inconscientes. Nunca debemos dar alcohol a ninguna víctima, es un error muy común que puede costarle la vida.

Hiponatremia, el exceso de hidratación

A pesar de lo que creemos, no es tan sencillo deshidratarse. En cambio, es más fácil sufrir de hiponatremia, un exceso de hidratación que puede ocasionar serios problemas neurológicos.

Hiponatremia, el exceso de hidratación

Hasta no hace mucho tiempo, las personas consumíamos líquidos de acuerdo a nuestras necesidades o gustos, pero desde un tiempo atrás, con la mayor concientización sobre los beneficios de una alimentación correcta, la cantidad de líquidos que consumimos es una materia de especial atención en nuestra dieta. Pero la hiponatremia, exceso de hidratación, es más peligrosa que la deshidratación.

Todos los especialistas del área de la salud nos recomiendan constantemente la ingesta de grandes cantidades de agua para prevenir la deshidratación. Pero no existe una regla única para el consumo de líquidos, cada organismo tiene diferentes necesidades. Incluso, una misma persona tendrá diferentes requerimientos de líquido de acuerdo a la actividad que esté realizando.

Aunque se nos haya metido la frasecita hasta los huesos, no es tan sencillo deshidratarse. Es necesario practicar mucho ejercicio al rayo del sol para que perdamos la cantidad de líquido suficiente, pero por lo general, quienes realizan este tipo de actividades, llevan una buena provisión de agua. De modo que no tenemos muchas chances de deshidratarnos mientras estamos en la oficina trabajando o mientras leemos en la tranquilidad de nuestro sofá.

En cambio, sí tenemos riesgo de padecer hiponatremia, si ingerimos grandes cantidades de agua, tal como nos lo vienen recomendando sistemáticamente.

Ahora vamos a definir qué es la hiponatremia. Esta condición es la baja concentración de sodio en sangre, la cual se da debido a la excesiva hidratación celular.

Cuando nos hidratamos en demasía, nuestros riñones deben funcionar a máxima potencia y aún así no logran filtrar la cantidad de líquido extra que ingresa al organismo. ¿Qué hace entonces el organismo con este líquido excesivo? Lo acumula en las células, las cuales se hinchan. Esto no sería problema, de no ser que las células del cerebro (las neuronas), también aumentan su tamaño, comprimiéndose contra la bóveda craneal, lo cual produce daños de importancia.

El sodio es necesario para mantener la presión arterial y para el normal funcionamiento de los músculos y nervios. En la hiponatremia, el agua se traslada a las células para compensar el sodio perdido, haciendo que se hinchen. Este desequilibrio de sodio y agua en el organismo está causado porque aumenta el agua corporal, pero el nivel de sodio permanece igual; porque el contenido de sodio no aumenta tanto como el de agua; o porque el cuerpo pierde agua y sodio, pero en mayor medida sodio.

La hiponatremia es causada por diversas circunstancias: quemaduras, diarrea, diuréticos, enfermedades renales, cirrosis hepática, síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética, sudoración, vómitos, insuficiencia cardíaca congestiva.

Los síntomas de la hiponatremia

La hiponatremia es un padecimiento serio y podemos detectarlo por algunos síntomas de gravedad:
• Confusión
• Fatiga
• Cefaleas
• Irritabilidad
• Inapetencia
• Calambres o espasmos musculares
• Debilidad muscular
• Náuseas
• Inquietud
• Vómitos
• Disminución del estado de conciencia
• Alucinaciones
• Convulsiones
• Posible coma

Ante alguno o varios de estos síntomas, debemos consultar con el médico de inmediato, pues podríamos padecer de este mal. El médico nos realizará exámenes de sangre y orina, para controlar los niveles de sodio, acompañados por un examen físico completo, que le facilitará el diagnóstico.

Para tratar la hiponatremia correctamente, es necesario que nos diagnostiquen lo que la causa. Entre algunas causas posibles está el cáncer. La quimioterapia, la radioterapia o la extirpación del tumor, podrían eliminar la hiponatremia.

Los tratamientos para la hiponatremia pueden incluir: administración de líquidos intravenosos, medicamentos de alivio de los síntomas, restricción de agua.